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El proceso escritural. Cuando interviene el grafólogo?

Cómo hemos señalado, las dos fuerzas a las que hemos hecho referencia, de progresión y de inscripción, provienen de una misma fuente de energía que es el cerebro, pero para que esa energía se transforme en esas dos fuerzas necesita un estímulo, un disparador que transforme esa energía que está en el individuo.

Al momento de escribir el escritor siempre debe tomar una serie de decisiones sobre qué decir, cómo decir y cuáles son las estructuras gramaticales que le permiten expresar el mensaje, cuáles serán las formas utilizadas, para llegar finalmente al resultado deseado de manera eficiente y eficaz.

Este estímulo o disparador es pues la voluntad de escribir, de expresar un mensaje dejando un registro gráfico, y esto requiere todo un proceso.

1.1    El proceso volitivo de escribir

Los procesos que intervienen en la voluntad de escribir son de 3 tipos: Conceptuales, linguisticos y motores.

1.1.1  Procesos conceptuales

Los procesos conceptuales refieren a la planificación que sucede en el interior del sujeto dispuesto a escribir, de las ideas y conceptos que se van a transmitir. Ideas que se encuentran representadas inicialmente en el lenguaje abstracto del pensamiento, y que posteriormente, en el proceso lingüístico se le dará una denominación a través de proposiciones léxicas y sintácticas.

1.1.2  Procesos lingüísticos

El proceso lingüístico se lleva a cabo a través de dos estadios, las proposiciones léxicas y las proposiciones sintácticas.

Las proposiciones lexicas refiere a la elección de las palabras que se van a utilizar, y la sintáxis es cómo se van a armar, a ordenar dichas palabras.

1.1.3  Proceso motor

Llega finalmente el proceso motor. El proceso motor contiene una planificación del movimiento y luego sí realizar una ejecución voluntaria.

Esta planificación del movimiento requiere una conversión del fonema al grafema. Es decir, una conversión desde el como “suena” una palabra en la mente del escritor (fonema) a cómo se escribe esa palabra (grafema).

Para esto el escritor recurre en dos ocasiones a la memoria de corto plazo.

En un primer momento almacena los fonemas de la palabra que se va a escribir. Al ser la memoria de corto plazo la que está utilizando, esta es limitada tanto en capacidad cómo en tiempo de procesamiento. De ahí que cuando sobrepasamos el tiempo de procesamiento o la cantidad de información este se pierde.

Luego almacenará los grafemas que le permiten retener en su memoria las formas gráficas de las palabras que va a escribir.

Finalmente se impulsa el acto motor que dará lugar a la escritura.

Para producir la escritura manuscrita generamos una continua secuencia de movimientos que varían en forma, tamaño y dirección del trazo según la letra o grafema a reproducir.

Es aquí dónde ubicamos los estudios grafológicos, es decir, en la producción motora, como fase final de un proceso que comenzó mucho antes en la mente del escribiente.

1.2    La planificación motora – el estudio grafológico.

La planificación motora ocurre simultáneamente a la producción del primer trazo del grafema siendo prácticamente un movimiento compulsivo dónde se abrevia el proceso de citación o evocación del grafema. No hay tamaño ni sentido de la dirección que cambie.

Requiere por lo tanto menor proceso cognitivo realizar una repetición de un movimiento que cuando este cambia. Por ejemplo requiere menor proceso cognitivo realizar la doble “l” que la unión “ln”, pues en el segundo caso no es admisible el movimiento compulsivo.

Tomando esto en cuenta, Orliagueto y Böe en 1990 midieron el tiempo del movimiento para la letra “l”, para examinar si el proceso de tamaño y cambios de dirección afectaron la producción de esa “l”.

Dividieron la “l” en dos sentidos, la primer fase identificada cómo movimiento de subida y que llamaremos perfil, y la segunda fase concerniente a los movimientos de bajada que llamaremos plenos, para ver si la anticipación en la mente (planificación) de la siguiente letra afecta la primera o segunda fase de los movimientos (al pleno o al perfil).

El resultado reveló que la duración del movimiento de subida no fue afectada por la letra siguiente. Es decir, no hubo diferencia entre escribir “ll” o “ln”.

Para los autores no hubo diferencia porque el movimiento de subida fue programado antes de empezar a escribir.

El tiempo del movimiento de bajada fue más largo en “ln” que en “ll”.

Los autores investigadores interpretaron esto cómo la demora en el procesamiento para cargar la siguiente letra.

Mientras se produce el movimiento de bajada, los participantes del experimento anticipaban cambios en el tamaño y sentido de la dirección para producir la “n”. Esto requería un mayor procesamiento que la reproducción del programa motor de la “l” que básicamente es un movimiento compulsivo.

La investigación adicional proporcionó evidencia que indica que anticipar un cambio de parámetros es suficiente para afectar el tiempo del movimiento descendente.  (Böe, Orliaguet y Belhaj 1991).

Los autores compararon la duración de la “l” en “ll” y en “le”, para examinar cómo el sólo cambio de tamaño podía afectar el tiempo de ejecución del trazo descendente de la primer “l”.

Efectivamente el tiempo de ejecución del pleno en la “l” era más corto cuando era seguido de “ll” que por “le”.

También compararon el tiempo de ejecución entre “le” y “ln”.

El tiempo de duración del trazo descendente era más corto cuando era seguido de una “e” que de una “n”.

El tiempo de ejecución del perfil en todos los casos era siempre era similar.

Este patrón de resultado indicaba que cuando producimos el último trazo de una letra, en este caso el trazo descendente de la “l”, también estamos procesando el movimiento que tenemos que hacer después. En otras palabras mientras escribimos estamos anticipando la siguiente letra.

Esto es fundamental en el automatismo de la escritura.

El proceso cognitivo de preparación y anticipación de actos se produce en el movimiento descendente. Cuando ocurre la anticipación motora los parámetros temporales estará regulada por los parámetros de la siguiente letra.

Siendo el trazo descendente el más cognitivo que anticipa y prepara los centros motores para la ejecución de la siguiente letra, y siendo el movimiento ascendente el reflejo del movimiento motor anticipado previamente, es el movimiento ascendente un movimiento más inconsciente.

Este razonamiento tiene otro supuesto, y es que todo movimiento que se realiza más lento es un movimiento de preparación y anticipación para el movimiento que se ejecuta más rápido, puesto que el movimiento que se ejecuta más rápido es un movimiento de continuidad motora secuencial. La anticipación de secuencias motoras también ocurre en otros tipos de movimientos de otros actos (no escriturales).

Cuando realizamos una acción, el movimiento está articulado todo junto, para poder realizar un movimiento secuenciado eficiente, suave y rápido (Lashley 1951, “serial ordering problema”).

La anticipación motora requiere que activemos información sobre que debemos hacer luego.

Cuando ocurre la anticipación motora, los parámetros temporales de una secuencia actual, estará regulada por la secuencia de la siguiente letra (Keele, Cohen e Irvy – 1990).

La anticipación motora (que se produce en el trazo descendente) acelera la escritura haciendo que estos trazos y los siguientes sean suaves, continuos y rápidos.

Yendo más lejos, un interesante fenómeno de anticipación motora en la escritura es que las diferencias de tiempo del movimiento descendente en la “l” era detectado por el sistema visual para producir la letra siguiente.

Se les mostraba en la pantalla la ejecución de la letra “l” y se detenía al finalizar el trazo descendente y se le preguntaba que letra continuaba: “l”, “e” o “n”.

Esto indica que el proceso visual utiliza información anticipada para predecir la identidad de próximas secuencias motoras.

Siguiendo este razonamiento, todo movimiento que se realiza de manera suave, continua y rápida es más inconsciente por ser reflejo de un movimiento anticipatorio, preparatorio anterior. El movimiento descendente es lento y más fuerte, por lo tanto movimientos de constricción son movimientos más consciente o voluntarios o cognitivos.

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