Grafología

Grafología infantil – Interpretación de dibujos de los niños

Algunos tips para interpretar lo que sienten los niños, a través de sus dibujos.

El dibujo le sirve al niño para expresar emociones, representar sus descubrimientos, su propia forma de percibir los objetos y a los seres vivos, para pasar a los 8-9 años a un modo de dibujo más adaptado a las normas sociales y conformista, menos descriptivo y sentido.
No pondremos edades en de las etapas de desarrollo, puesto que varía de un niño a otro, sino que nos limitaremos a interpretar lo que ha querido transmitir a través de su grafismo.
Al inicio el niño solo realiza garabatos, es puro movimiento caótico, sin forma, está experimentando con el lápiz y la hoja y el movimiento de su cuerpo. En esta primera etapa es esperable trazos apoyados, que se salga por fuera de los límites de la hoja.

En esta etapa está expresando el sentir en relación a los placeres, a sus necesidades.
Si raya la hoja como tachando, formando una mancha homogénea, con trazos firmes y angulosos que se superponen y se reiteran, nos muestran su tendencia al capricho, a insatisfacción de sus placeres, demanda satisfacción por parte del entorno.

Por el contrario, sus trazos circulares, o aún angulosos pero con blancos en el interior dentro de la figura caótica expresada en el movimiento, nos indican que sus placeres y necesidades se ven satisfechas.

La presencia de curvas en esta etapa son indicios de un buen desarrollo grafomotriz, y junto con ello, de la exploración, de la confianza y seguridad, aunque lo normal es que sus trazos sean angulosos, debido a la falta de habilidad motriz.
Si el garabato aparece como aislado en la hoja, uno o pocos trazos sueltos, es reflejo de falta de confianza, necesidades insatisfechas por desprotección, por desconocimiento de que las mismas se pueden ver satisfechas. No interviene aún sobre el ambiente, con dificultad para manifestar sus necesidades.

La presencia de curvas en esta etapa son indicios de un buen desarrollo grafomotriz, y junto con ello, de la exploración, de la confianza y seguridad, aunque lo normal es que sus trazos sean angulosos, debido a la falta de habilidad motriz.
Si el garabato aparece como aislado en la hoja, uno o pocos trazos sueltos, es reflejo de falta de confianza, necesidades insatisfechas por desprotección, por desconocimiento de que las mismas se pueden ver satisfechas. No interviene aún sobre el ambiente, con dificultad para manifestar sus necesidades.

A medida que el niño va creciendo, va reconociendo los límites de la hoja. El niño descubre que existe relación entre sus movimientos y los signos que obtiene. Se establece así una correspondencia causa-efecto y el trazo se convierte en el objetivo del gesto realizado.

Adaptándo sus figuras al mundo externo. Presenta mayor proximidad con la realidad, muestra un reconocimiento de límites impuestos por la realidad.
Sus garabatos son aquí mejor articulados, aunque aún sin una identificación.

Suele haber un cambio en la presión, ya no se presiona tanto sobre la hoja, su energía es más controlada. Si mantiene una fuerte presión, es indicio de querer llamar la atención, de querer causar un efecto sobre el ambiente. La energía se descarga hacia el exterior. Si por el contrario, sus trazos son demasiado livianos, nos podría estar indicando suavidad en su accionar, temor al actuar sobre el ambiente, inseguridad, falta de confianza, sensibilidad a estímulos contrapuestos a su accionar.
Aquí la curva representa la suavidad en la adaptación, el correcto uso de la imaginación propia del niño aplicada a su entorno. Por el contrario, el ángulo, refleja capricho, limitación en la imaginación, actuación por repetición, desapego, dificultad para expresar en su entorno emociones agradables.

Finalmente el niño comienza a transitar la etapa de reconocimiento y comunicación a través del grafismo. Dibuja figuras distinguibles como puede ser una casa, un árbol, una persona.
En esta etapa se quiere representar una figura y hay un cierto grado de reconocimiento de cómo debe lucir esa figura.

La existencia o no de un orden en el dibujo serán indicativos del orden interno del niño, y su relación con los progenitores. A mayor orden, mayor dependencia, mayor obediencia a los mandatos parentales a mayor desorden, mayor libertad, independencia e impulsividad guiado por los placeres.
Si el dibujo aparece demasiado estructurado, poco expresivo y libre. Será indicio de una presencia de limitaciones parentales muy fuertes, que cohíben al niño en su imaginación. Se hace lo que se tiene que hacer y cómo se tiene que hacer.
Si por el contrario se incentiva la imaginación sus dibujos aparecerán más libres, con un orden peculiar identificativo, seguridad para innovar y explorar terrenos nuevos.

Si el dibujo aparece sin orden ni coherencia alguna, por más burda que esta fuera, reflejará su desconocimiento a las normas parentales, al deber ser, generalmente por padres ausentes, guiado únicamente por sus necesidades y las limitaciones que el ambiente le ha impuesto. Cabe la posibilidad también de estar ante una lateralidad cruzada.

2 comentarios sobre “Grafología infantil – Interpretación de dibujos de los niños”

  1. En España el profesor de arte Antonio Machón de Madrid ha escrito un libro sobre los significados grafológicos de los niños. Es muy interesante.

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