Grafología

GRAFOTERAPIA Y DISLEXIA

Se llama dislexia un trastorno específico del aprendizaje de la lectura, no relacionado con déficit alguno intelectual o neurológico.

Se trata de niños completamente normales, inteligentes e incluso muy inteligentes.

La dislexia se evidencia muchas veces en una lectura  lenta, vacilante, con una fragmentación silábica anárquica, con supresión de partes de palabras o palabras enteras. También se confunden algunas formas, por ejemplo b y d; se confunden sonidos, por ejemplo v por f, b por p, d por n; se invierten letras, por ejemplo, tar por tra, decer por ceder.

A veces la dislexia en sí misma puede pasar desapercibida, pero no así su consecuencia en la ortografía.

En términos generales la escritura del disléxico se caracteriza por ser vascilante, con gestos cortados, detenciones causadas por la duda, retoques numerosos, irregularidades en los espaciamientos entre líneas y palabras, líneas fluctuantes y desigualdad en la dirección y el tamaño.

Según explica la grafóloga Jacqueline Peugeot la escritura del niño disléxico presenta alteraciones en el orden, la forma y la velocidad. Por lo tanto el grafoterapeuta trabajará para desarrollar habilidades particularmente en esos aspectos.

En lo que refiere al orden se deberá trabajar en los espacios entre letras, entyre palabras y grafismos en general, así como en las distancias de los márgenes de la hoja. En síntesis se realizarán ejercicios tendientes a lograr una armónica relación entre el blanco del papel (parte no escrita de la hoja) y el negro (parte escrita de la hoja).

En lo que refiere a la forma, el disléxico se siente demasiado preocupado por la dificultad que representa para él fabricar la escritura, como para tener la posibilidad de transformarla. La escritura generalmente es simple o simplificada viéndose afectados principalmente los trazos “baja – centrado”, representativos del equilibrio y el orden.

También deberá trabajarse en la velocidad, ya que el disléxico presenta un desarrollo cursivo entorpecido por múltiples paradas, vacilaciones y retoques.

Grafología

LA ESCRITURA COMO HERRAMIENTA TERAPÉUTICA EN EL PARKINSON

La grafoterapia es una técnica terapéutica complementaria, natural e integral, al servicio de la medicina y la psicología.

Como herramienta de acompañamiento y sostén para pacientes de parkinson, su finalidad es cooperar en el control de la motricidad fina, disminuir la rigidez muscular y facilitar el desplazamiento del sujeto en la vida cotidiana.

Debemos aclarar que en la escritura no se ven enfermedades, sino que se encuentran signos de alteraciones de la salud que pueden ser motivadas por diversas causas.

Uno de los rasgos más importantes en la valoración de la salud orgánica es la presión en la escritura. Este género es el primero en verse alterado en enfermedades neurodegenerativas como el PARKINSON.

Escritura y parkinson

La Enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa progresiva sin causa definida. Es un trastorno del Sistema Nervioso Central (SNC) que se caracteriza por una degeneración de un tipo particular de células localizadas en los “Ganglios Basales” y especialmente en una parte del tronco del encéfalo llamada “Sustancia Negra”. Estas células son las encargadas de fabricar una sustancia denominada “Dopamina”, la cual es la responsable de transmitir la información para el correcto control de los movimientos.

Cuando hay una marcada reducción del nivel de Dopamina, los “Receptores Dopaminérgicos”, estructuras encargadas de recibir esta sustancia que se encuentran en una región del cerebro denominada “Cuerpo Estriado”, no son estimuladas correctamente y esto se traduce en temblor, rigidez y lentitud de movimientos e inestabilidad postural entre otros síntomas.

La deficiencia en la presión de la escritura, ya sea por aumento excesivo o carencia, se presentará sobre todo en los trazos horizontales más que en los verticales.

Síntomas particulares de la enfermedad de PARKINSON  y su manifestación en la escritura

TEMBLOR DE REPOSO:

Se manifiesta cuando la persona tiene sus extremidades relajadas y desaparece cuando adopta una actitud o realiza una acción. Con frecuencia compromete las extremidades superiores distales, y con la evolución se hace bilateral.

Estos enfermos suelen presentar una escritura muy presionada tendiente a pequeña o apretada, donde la mayor manifestación se da en los trazos finales.

RIGIDEZ:

Se manifiesta por endurecimiento muscular, por la resistencia que opone un segmento corporal a la movilización pasiva.

Se puede presentar en forma de “rueda dentada”, en que hay breves episodios de oposición alternados con episodios de relajación. También se puede manifestar por una resistencia más persistente, donde esta se mantiene constante en todo el rango del movimiento, tanto en flexión como en extensión y no cambia al variar la velocidad; o puede ser tan extrema que no permita la movilización completa en el rango articular.

Se refleja en una escritura muy grande (macrografía), en muchas ocasiones ilegible, fragmentada, muy poco presionada, todo debido a la dificultad de pinzación del útil (hipocinesia). La escritura de estos enfermos se caracteriza por la presencia constante de ángulos, pudiendo llegar a presentarse incluso en la propia realización del trazo que compone la letra.

BRADICINESIA:

Se manifiesta por la lentitud en el inicio, realización o finalización de movimientos voluntarios, particularmente en movimientos repetitivos o alternantes de las extremidades, donde se observa una progresiva reducción de la velocidad y amplitud.

La bradicinesia se evidencia en las tareas motoras que requieren mayor destreza y movimientos secuenciales, acentuándose cuando se realiza otro movimiento concomitante. En la actividad diaria se expresa en múltiples aspectos como marcha lenta y a pequeños pasos, disminución del braceo, dificultad para abotonarse la ropa y en el empequeñecimiento de la letra de forma progresiva (Escritura decreciente o gladiolada).

Grafología

QUE ES LA GRAFOTERAPIA

La grafoterapia es una técnica terapéutica complementaria, natural e integral al servicio de la medicina y la psicología, que tiene por objeto la reeducación de la escritura a través del estudio y la corrección de los trazos de las letras con el objeto de desarrollar ciertas pautas de conducta o corregir trastornos de comportamiento tales como dislexia, hiperactividad, depresión, adiciones, fobias, entre otros. En primer lugar es importante precisar que la reeducación escritural no pretende trabajar en forma aislada ni atribuirse capacidades absolutas. El grafoterapeuta sabe que es un técnico que deberá apoyarse en otros exámenes y eventualmente, cuando esté frente a patologías, alinearse con el diagnóstico de un profesional de la salud.

LA GRAFOLOGÍA RACIONAL

La grafoterapia se funda en la denominada grafología racional. Fue el grafólogo español Vicente Lledó, fallecido en 1993, quien era diplomado en grafopatología por la Escuela de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid con mención de honor tras su tesis “El cáncer en la escritura”, quien creó lo que se denomina “grafología racional” que tiene por objeto el estudio del trazo escritural que es la parte más pequeña (medible) de la escritura.

LOS TRAZOS

Los trazos pueden tomar cuatro sentidos básicos: subir, bajar, regresar y avanzar.

SUBSENTIDOS DEL TRAZO

Lógicamente, al ser la escritura una sucesión continua de trazos, estos sentidos raramente se dan puros, sino que generalmente los trazos empiezan en un determinado sentido y acaban en otro distinto. Este final diferente que toma el sentido del trazo se denomina subsentido. Cada sentido se puede subdividir en 3 subsentidos. En el caso de los trazos que avanzan o regresan los subsentidos pueden ser subiendo, bajando o centrado.

En el caso de los trazos que suben o bajan, los subsentidos son avanzando, regresando o centrado. Con lo cual tenemos un total de 12 trazos cada uno con su significado. Cuando se ejecuta un trazo se ejecutan conjuntamente y sin posibilidad alguna de hacerlo de otra manera, tres integrantes: línea, dirección y presión.

La Línea

Sería la forma que hacemos con el bolígrafo (dibujo o esquema inteligentemente intencionado y más o menos inconsciente debido al automatismo adquirido tras el aprendizaje) y que ha sido realizada con una velocidad determinada. Estos dos elementos de la línea (forma y velocidad) son producto de un proceso mental o inteligente y, por lo tanto, la línea se dice que es la integrante mental de la energía manifestada en el trazo.

La Dirección

Es la ubicación del trazo en algún sitio concreto del papel y el tamaño o extensión que ocupa en el mismo. Estos dos elementos de la dirección (ubicación y tamaño) son producto de un proceso condicional (al que ha sido condicionado el individuo por su historia, su entorno etc.), emocional, afectivo etc. Es el gusto o sentimiento el que prevalece por lo que decimos que la dirección es la integrante condicional o emocional de la energía manifestada en el trazo.

La Presión

Sería la fuerza física necesaria para que quede marcado el útil en el papel, la que se ejerce con un determinado ritmo, esto es la mayor o menor presión que impondremos al trazo al comienzo o al final del mismo. Estos elementos de la presión (fuerza y ritmo) son sin duda productos de un proceso orgánico o físico por lo que la presión viene a ser la integrante orgánica de la energía manifestada en el trazo.

REPASEMOS:

Hay 12 trazos o movimientos escriturales.

El trazo es producto de un proceso mental, condicional (emocional, afectivo etc.) y orgánico que quedan reflejados en las tres integrantes del trazo: la línea, la dirección y la presión.

Cada trazo es un conjunto de sistemas binarios: forma y velocidad de la línea, tamaño y ubicación de la dirección, fuerza y ritmo de la presión.

DISTRAZOS Y DISGRAFÍAS

Todo trazo tiene una forma correcta de hacerlo, es decir determinada forma y velocidad, ubicación y tamaño, fuerza y ritmo. Lo normal es que en toda escritura aparezcan los 12 trazos. A los efectos de detectar una patología en el grafismo (lo que denominamos grafopatología) según la escuela de la grafología racional de Lledó, observaremos en el escrito los denominados “distrazos”, esto es, aquellos trazos que se hacen por demás, aquellos trazos que se hacen por de menos, aquellos que se hacen cuando no se deben y otros que no se hacen cuando se deben. Ahora bien, un trazo puede ser correcto tanto en su configuración, como en su ubicación dentro del lugar del papel que le corresponde, pero realizarse con alguna de las integrantes energéticas distorsionada (sea la línea en su forma o velocidad, la dirección en su tamaño o ubicación, o la presión en su ritmo o fuerza). En ese caso estamos ante una disgrafía.

3 Disgrafías

Por lo pronto solo pueden existir hasta 3 DISGRAFÍAS (que afecta la línea, la dirección o la presión).

Si hay una disgrafía, ésta representa siempre un problema patológico o conflicto, existe una disfunción, aunque no necesariamente la persona esté enferma. La existencia de 2 disgrafías la posibilidad de que la disfunción se manifieste está más presente. Si existen 3 disgrafías en el trazo que se trate, podemos ya hablar de un problema funcional serio. En este caso el individuo padece y manifiesta una patología, la que se determinará acorde el trazo en que se presente.

FUNDAMENTOS DE LA GRAFOTERAPIA

La grafoterapia se fundamenta en:

– La estrecha relación cuerpo – mente

– En la ejecución de un trazo se refleja un proceso mental, emocional y orgánico que es posible interpretar.

– El significado funcional de cada uno de los 12 trazos o movimientos escriturales

ESTRECHA RELACIÓN CUERPO-MENTE

En primer lugar es importante destacar que debemos comprender al hombre de manera holística, cuerpo-mente no como dos conceptos desligados, sino indivisibles, interconectados y dependientes.

El acto de escribir no solo refleja la psicología del individuo sino también su fisiología, por lo que forzando determinados cambios en la escritura se pueden curar diversas dolencias. En la escritura reflejamos nuestra realidad psíquica y fisiológica. La escritura delata como en una 4 especie de electroencefalograma grafomotriz proyectado sobre un papel, el funcionamiento psicosomático del individuo.

Se dice que “Si está en el individuo está en su escritura – Si está en su escritura está en el individuo”. De esta manera, si logramos cambiar uno habremos cambiado la otra y viceversa.

Cuando nos enojamos, cuando nos alegramos, cuando tenemos miedo enviamos información al cerebro y éste envía a través de sistema nervioso periférico, esa información a todos los demás órganos. Es así, que es desde nuestro cerebro que el corazón se acelera, los pulmones se expanden o se contraen, las pupilas se dilatan etc.

Lo mismo sucede al revés, nuestro cuerpo envía información al cerebro. Así por ejemplo, si sentimos un dolor, una molestia, si nos quemamos o tocamos algo frío, nuestro cuerpo envía esa información a nuestro cerebro que actúa en consecuencia condicionando nuestra mente. Como dice el refrán “quien se quema con leche ve la vaca y llora”.

Constatamos entonces, una estrecha relación cuerpo-mente, y cómo se condicionan mutuamente.

Desde el punto de vista neurofisiológico

Desde el punto de vista neurofisiológico este proceso instantáneo e inconsciente de condicionamiento cuerpo – mente es explicado por el neurobiólogo Estanislao Bachrach de la siguiente manera:

“Cuando tenés una experiencia, tus neuronas se activan. Dicho científicamente, una cascada de iones circula internamente por la pata de la neurona (axón) y funciona como corriente eléctrica. En el final del axón esta corriente permite la liberación de neurotransmisores químicos…al espacio sináptico. Allí estos transmisores se conectan con otras neuronas … Bajo condiciones apropiadas este “disparo” neuronal fortalece las conexiones entre esas neuronas… Al principio, esas neuronas juntas forman un “piolin” y luego a partir de sucesivas reparticiones, forman un cable de acero”

Las conexiones entre neuronas son las que guían nuestros pensamientos, emociones, comportamientos y acciones. A medida que las conexiones entre las neuronas se fortalece se van creando los patrones de conducta. Es así que aprendemos a través de la experiencia y es debido a ello la importancia que tienen los primeros años de vida, donde nuestro cerebro aún no se ha desarrollado y comienza a realizar las primeras conexiones. Cada pensamiento, emoción, sonido, idea y experiencia va moldeando la conducta, y así, cada nueva información que llega al cerebro es tratado de igual manera. Nos dice Estanislao Bachrach “Tus respuestas y tus percepciones automáticas son conducidas por cómo están cableados tus mapas. Es por esto que la gran mayoría de tus hábitos… son disparados por decisiones que tomaste en el pasado y que ahora son, literalmente tuyas”

Aplicación de estos conceptos a la escritura

Ahora bien, llevado lo explicado a la escritura, tenemos que éste es una manifestación predominantemente inconsciente de nuestra mente que a través de nuestro cuerpo se proyecta en el papel. Nuestro cerebro dirige nuestro cuerpo hacia la formación de las letras y las palabras. Esto sucede de manera instantánea, es procesada de manera inconsciente, quedando en nuestro consciente únicamente el contenido de lo que escribimos.

Cuando escribimos pensamos en el contenido, en lo que queremos trasmitir y dejar plasmado en el papel, pero no en la forma de las letras y de las palabras, en la escritura en sí misma. Por supuesto que si estamos más atentos, más conscientes, podemos modificar circunstancialmente nuestra escritura. Pero generamente nuestros movimientos en la acción escritural son automatizados, inconscientes.

Se puede deducir entonces la relevancia de la escritura como manifestación del inconsciente, de nuestro verdadero ser, no condicionado.

A través de la escritura proyectamos nuestra personalidad como en cualquier test psicológico gráfico, utilizando una acción física que quedará plasmada en la hoja, y que es parte de nuestra comunicación, de nuestro lenguaje corporal.

La hoja es el ambiente donde desarrollamos nuestra acción escritural. El principio básico de la grafología se basa en que la forma en que el sujeto se manifiesta en la hoja es la misma forma en que se manifiesta en otros ambientes.

Algo de historia

Fue el Abate Jean Hippolite Michón quien puso a la grafología en la calificación de científica al reunir en 1860 una serie de textos en los que advirtió ciertos signos gráficos que, según su teoría, explicaban los valores y desvalores propios del ser humano.

Llamó a esta técnica como “Grafología” en su primer libro “Los misterios de la escritura” y su escuela fue denominada como “Escuela Mímica”.

Michón partía de la base de que el hombre es un ser gesticulante, es decir que cuando hablamos y nos expresamos lo hacemos utilizando una serie de “gestos”, “mímicas”, que muestran nuestra forma de ser y la escritura es fiel reflejo de esa mímica, es una forma de gesticular. Según sea nuestra actitud (alegría, tristeza, temor, decisión, etc.), así será nuestra forma de escribir. La escritura refleja estados anímicos que podríamos calificar de permanentes (gestos que reflejan nuestra forma de ser) más allá de los estados anímicos temporales.

Que buscamos con la grafoterapia o reeducación de la escritura

A través de la grafoterapia, trataremos de, en primer lugar, hacer consciente nuestro inconsciente, y luego, a través del hábito, de la repetición, modificar nuestros mapas mentales inconscientes.

Así como en grafología afirmamos que escribimos como somos, no es menos cierto que somos como escribimos, de este modo, se comprende que, modificando nuestra letra modificamos aspectos de nuestra personalidad.

El principio de la grafoterapia es que, si ciertos rasgos de la escritura están revelando ciertas características de la personalidad, haciendo el camino contrario, mediante entrenamiento retroalimentado (proceso consciente), variando ciertos rasgos gráficos se pueden modificar y mejorar ciertas características conductuales inconscientes de las personas.

No obstante la grafoterapia va más allá aún.

El profesor Vicente Lledó ha llegado a demostrar, en más de 30 años de práctica, que es posible tratar terapéuticamente algunas enfermedades psicológicas y psicosomáticas, a través de la escritura.

Es únicamente la actividad voluntaria la componente que sirve de llave para promover la neurogénesis cerebral (creación de nuevas neuronas) y el crecimiento dendrítico mediante la activación de nuevas conexiones simpáticas, la creación de nuevos circuitos neuronales según hemos referido anteriormente que enseñaba el neurobiólogo Bachrach.

En la ejecución de un trazo se refleja un proceso mental, emocional y orgánico que es posible interpretar.

La escritura de la persona no es algo que se hace al azar, sino que para que el individuo la realice de tal manera han tenido que darse una serie de circunstancias y condicionantes que ha adquirido a lo largo de su vida.

Cualquier cosa que se haya vivenciado se fija en el subconsciente, condicionando esta información a la persona durante el resto de su crecimiento vital, en lo que hace o deja de hacer, en lo que dice, ejerce, 8 practica etc., es decir en toda su manera de funcionar por la vida, en sus conceptos, prejuicios, hábitos etc.. Según como lo vivido afecte a cada persona, así será también su manera de escribir. En la escritura de la persona queda registrado, por tanto, todos sus convencionalismos, miedos, triunfos, traumas, expectativas etc.

La escritura es el gesto más complejo y rico que puede desvelar a su autor del modo más esclarecedor. Quien escribe es el cerebro a través de un sistema neuromuscular compensado a su vez por un sistema neuroendrócrino que tiene su base en el hipotálamo.

La escritura aprendida y mecanizada durante años se vuelve un gesto inconsciente, difícil de enmascarar o disfrazar. En ella volcamos sin proponérnoslo datos de nuestra personalidad tan interesantes como nuestra capacidad de relacionarnos, nuestro poder de concentración, nuestra memoria, nuestra tendencia al egocentrismo o al altruismo, nuestros miedos, nuestro apego por el pasado, nuestra necesidad de proyectarnos etc.

En efecto, cuando la persona ejecuta un trazo determinado, evoca, dependiendo de cómo lo haga, lo siguiente:

UN PROYECTO INTELIGENTE: la línea

En cuanto a la forma el trazo debe ser lo más parecido al modelo caligráfico. Cuando el trazo tiende a hacerse recto o curvo según sea el diseño del modelo, significa en la función neurofisiológica tendencia a la OBJETIVIDAD, a la exactitud, a la igualdad, a la realidad. Por el contrario si el trazo tiende a hacerse de manera diferente indica en la función neurofisiológica una tendencia a la ORIGINALIDAD, inventiva, criterio propio, diferencia etc.

En lo que refiere a la velocidad la tendencia del trazo puede ser rápida, cuyo significado neurofisiológico es RAPIDEZ MENTAL, diligencia, fluidez, no se necesita parar para reflexionar sobre la acción; o el trazo puede ser lento, con el significado SEGURIDAD MENTAL, control, prudencia.

UNA RELACIÓN EMOCIONAL CON EL PLANO: la dirección.

Según su tamaño, el trazo puede ser corto, cuyo significado fisiológico es la SUSTANCIALIDAD, moderación, sobriedad, o puede ser largo, cuyo siginicado es la PASIONALIDAD, la emoción, el calor.

En lo que refiere a su ubicación la tendencia del trazo puede ser ordenado, cuyo significado es ORDEN, equilibrio emocional; o puede ser LIBRE con el significado LIBERACIÓN EMOCIONAL, espontaneidad, soltura.

UNA ACCIÓN FÍSICA: la presión

En cuanto a su ritmo un trazo puede tender a disminuir la presión, con el significado neurofisiológico de TRANQUILIDAD, estabilidad; o puede tender a aumentar la presión lo que significa REACTIVIDAD, fuerza, ebullición, alteración.

En lo que refiere a la fuerza (la cantidad de esfuerzo empleado), la tendencia del trazo puede ser grueso o presionado, con el significado de POTENCIA; o puede ser fino o poco presionado, con el significado SUAVIDAD.

El significado funcional de cada uno de los 12 trazos o movimientos escriturales

El cuerpo humano es un conjunto de funciones de una armonía perfecta.

El hombre se vale de una serie de tejidos, órganos, aparatos, etc. para realizar las funciones que necesita para vivir.

El cerebro, verdadero director del organismo, encomienda una labor diferente a cada miembro, órgano, víscera etc. del cuerpo. El conjunto de órganos con una misma misión funcional que cumplir es lo que se llama sistema funcional.

Cualquier acción física, pensamiento u emoción, pone en función todo el organismo en general pero el énfasis recae sobre algunos órganos que forman un determinado sistema funcional.

De esta forma, cuando el individuo realiza un trazo – que es un proceso mental, emocional y físico – pone también en función todo el organismo en general, pero el énfasis de ese trazo recae sobre el sistema funcional específico de ese trazo.

12 Sistemas funcionales básicos

Existen 12 sistemas funcionales básicos que son: OBSERVACIÓN, ABSORCIÓN, AUTOSUPERACIÓN, DELIBERACIÓN, SELECCIÓN, TRANSFORMACIÓN, DISPONIBILIDAD, ORGANIZACIÓN, FUERZA, COMUNICACIÓN, LIBERACIÓN, ADECUACIÓN.

Cabe precisar que el vocablo con el que se define cada función refleja, quizás mejor que ningún otro, lo que realmente hace esa función, y esto tanto en el aspecto físico como en el psíquico. De manera que cualquier cosa que sea capaz de hacer el ser humano se puede de alguna manera reducir a alguna de estas funciones, o en algunos casos a un conjunto de ellas. No obstante hay que tener en cuenta que el vocablo está utilizado en forma genérica. Así por ejemplo, cuando decimos OBSERVACIÓN, nos referimos a discernimiento, prevención, vigilancia, conveniencia, cuidado, precaución, distinguir etc.

Debemos aclarar además que, desde el punto de vista orgánico, cuando decimos OBSERVACIÓN, no solo nos estamos refiriendo a la función que realizan los ojos al ver los objetos, o a la percepción táctil u otras funciones similares, sino también a la detección de cuerpos extraños en la sangre por parte de los linfocitos, o la que realizan los intestinos u otros componentes del tracto por donde transcurre el bolo alimenticio, que también posee sistemas observadores que vigila todo lo que pasa por ellos, para que no se cuele nada perjudicial al conjunto del organismo. Pero la función de observación (y todas las demás) no sólo hacen un trabajo puramente físico u orgánico, sino que también lo hacen mental y condicional o emocional, es decir, observan también las imágenes, las palabras, las personas etc. que nos atañen o de las que estamos sometidos a influencia. El organismo humano es un todo y como tal actúa, no disponiendo de sistemas funcionales diferenciados para la mente, los sentimientos o emociones y lo orgánico, sino que OBSERVA, 11 SELECCIONA, ADQUIERE etc. allí donde encuentra la necesidad y la función lo requiere.

Decíamos entonces, que existen 12 sistemas funcionales básicos y que cuando el individuo realiza un trazo pone en función todo el organismo en general, pero el énfasis de ese trazo recae sobre un sistema funcional específico. Cada uno de los 12 sistemas funcionales básicos corresponde a uno de los doce trazos posibles a los que hemos hecho referencia anteriormente. Cuando realizamos un trazo en nuestro cerebro suceden las mismas reacciones de la función correspondiente a ese trazo.

Principios de la grafología racional

Para entender los principios en que se basa la grafología racional, es necesario referirnos al concepto de energía.

En el universo, según la física, no se detecta otra cosa que energía pura. Energía por lo tanto es todo. Cualquier cosa con la que nos encontremos, sea material o inmaterial, grande o pequeña, que la veamos o no, si la reducimos a su primera y nás pequeña esencia, nos encontraremos siempre con energía (fijémonos en el átomo). Es siempre la misma energía que, transformada, se convierte en los distintos elementos que habitan el universo. La materia no es más que la energía que se ha materializado, se ha condensado hasta el punto que la podemos ver y tocar.
La energía nos brinda la oportunidad de poder transformarla. La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

El individuo cuando escribe transforma energía. Cada trazo emplea una determinada cantidad de energía que permite al escribiente plasmar en el papel lo que quiere.

Tal y como se mueva el bolígrafo sobre el papel, así también se moverá la persona en su ambiente en la vida real. El análisis grafológico de la forma de escribir, nos revelará exactamente la energía empleada por el individuo en su vivir.

El movimiento del útil escritural será la energía que se emplea para escribir y el plano del papel será la energía externa sobre la que la persona descarga su acción.

Con la grafología racional tenemos los medios para poder medir dicha energía, que es verdaderamente la energía vital e inherente al individuo, y podemos además saber, si la emplea debidamente, o por el contrario la emplea de manera errónea o negativa.

Conociendo el significado funcional de cada trazo

Para conocer el significado funcional de cada uno de los trazos, partimos de la base que una persona cuando ejecuta los trazos está utilizando su propia energía para interrelacionase con el ambiente, con lo que lo rodea. Al poner los trazos sobre el papel ponemos en marcha las cuatro fases funcionales del proceso transformador de energía universal, proceso que todos los seres humanos realizan y que en este caso queda reflejado en la escritura:

ADQUIRIR energía del ambiente

TRANSFORMAR la energía del ambiente

DISPONER de la energía transformada

DEVOLVER la energía al ambiente

Como ya vimos, los 4 sentidos básicos de los trazos son SUBIR, BAJAR, REGRESAR Y AVANZAR

SUBIR

El movimiento escritural SUBIR refleja la función de tomar energía del ambiente (ABSORCIÓN). Todo trazo que sube va buscando el contacto con el Yo superior o ideal, con todo aquello que no está al alcance y que cuesta conseguir, con lo elevado, con lo que está más arriba de lo material. Cuando realizamos un trazo que sube en el cerebro del individuo se activan los mecanismos oportunos para ingerir, tomar, adquirir lo que se necesita.

REGRESAR

Con el movimiento escritural REGRESAR el desplazamiento es desde la derecha (lo que está fuera de uno), hacia la izquierda, lo que es la propia intimidad. Se ejecuta una función de SELECCIÓN de lo que se quiere y se necesita, es decir se cumple la función de transformar la 13 energía que el individuo tomó del ambiente para convertirla en algo válido para él. Todo trazo que va hacia la izquierda representa un retorno al pasado, a la familia, a la parte más íntima y personal, a aquella que la diferencia y lo hace único a cada individuo. Con esta función se identifica todo lo que pasa al Yo (a la izquierda); se acopla en el yo todo cuanto se ha realizado, sentido, pensado, así como cuantas cosas le hayan acontecido al individuo.

BAJAR

El movimiento escritural BAJAR, por desplazarse de arriba (lo considerado superior a la propia persona) hacia abajo (lo inferior al propio individuo), refleja una acción funcional de ORGANIZAR, dirigir, administrar, controlar, centralizar etc. Es la autoconciencia de la manifestación del poder. El individuo sabe que por ser él quien es, tiene un determinado grado de poder. Se siente sabio, fuerte, líder etc. Se dispone de la energía ya transformada.

AVANZAR

El movimiento escritural AVANZAR, por desplazarse de la izquierda (lo que el individuo considera como su propia identidad) hacia la derecha (lo otro) refleja una acción funcional de transferencia, de devolución al ambiente de la energía disponible (función LIBERAR).

CONCLUSIÓN SOBRE EL SISTEMA FUNCIONAL

De esta manera los trazos de SUBIR, REGRESAR, BAJAR, AVANZAR llevan implícitos como primer significado funcional: SUBIR = ABSORCIÓN (ingestión, practicidad, sustancialidad, realismo, interés, comercialidad, ahorro, acumulación, prudencia); REGRESAR = SELECCIÓN (identificación, autoestima, amor propio, investigación, profundización, extraversión, sensibilidad); BAJAR = ORGANIZAR (orden, mando, control, dogmatismo, confianza, autosuficiencia, conservadorismo, obediencia, paternalismo, responsabilidad); AVANZAR = LIBERACIÓN (naturalidad, emotividad, espontaneidad, efusividad, expansión, independencia).

Ahora bien, como ya dijimos hay 12 trazos posibles ya que para cada uno de los 4 sentidos básicos tenemos 3 subsentidos. Los subsentidos son especificaciones o matices del sentido general de la función. Por razones de brevedad de este trabajo, nos limitamos a reproducir el 14 siguiente esquema de correspondencia entre cada uno de los trazos y las funciones correspondientes.

SUBE REGRESANDO = OBSERVACIÓN

SUBE CENTRADO = ABSORCIÓN

SUBE AVANZANDO = AUTOSUPERACIÓN

REGRESA BAJANDO = DELIBERACIÓN

REGRESA CENTRADO = SELECCIÓN

REGRESA SUBIENDO = TRANSFORMACIÓN

BAJA AVANZANDO = DISPONIBILIDAD

BAJA CENTRADO = ORGANIZACIÓN

BAJA REGRESANDO = DEFENSA

AVANZA BAJANDO = COMUNICACIÓN

AVANZA CENTRADO = LIBERACIÓN

AVANZA SUBIENDO = ADECUACIÓN

Resumiendo

Cuando realizamos un trazo en nuestro cerebro suceden las mismas reacciones de la función correspondiente a ese trazo.

EN SÍNTESIS

En la escritura se refleja el condicionamiento mutuo cuerpo – mente en el trazo, que es producto de un proceso mental, condicional (emocional, afectivo etc.) y orgánico reflejado en sus tres integrantes, la línea, la dirección y la presión, por lo que podemos decir que con el estudio de los doce únicos trazos posibles de los que se compone toda escritura, se consigue retratar perfectamente a la persona y, lo que es más importante, detectar y descubrir cualquier disfunción neurofisiológica.

Como ya lo dijimos, el principio de la grafoterapia es que, si ciertos rasgos de la escritura están revelando ciertas características intelectuales, emocionales y orgánicas, haciendo el camino contrario, 15 mediante entrenamiento retroalimentado (proceso consciente), variando ciertos rasgos gráficos se pueden modificar y mejorar ciertas características conductuales inconscientes de las personas.

Grafología

LA REEDUCACIÓN DE LA ESCRITURA

Que es la grafoterapia

La grafoterapia es una técnica terapéutica complementaria, natural e integral al servicio de la medicina y la psicología, que tiene por objeto la reeducación de la escritura a través del estudio y la corrección de los trazos de las letras con el objeto de desarrollar ciertas pautas de conducta o corregir trastornos de comportamiento tales como dislexia, hiperactividad, depresión, adiciones, fobias, entre otros

La escritura como herramienta terapéutica en el Parkinson

Como herramienta de acompañamiento y sostén para pacientes de parkinson, su finalidad es cooperar en el control de la motricidad fina, disminuir la rigidez muscular y facilitar el desplazamiento del sujeto en la vida cotidiana.

Grafoterapia y dislexia

Se llama dislexia un trastorno específico del aprendizaje de la lectura, no relacionado con déficit alguno intelectual o neurológico.

La dislexia se evidencia muchas veces en una lectura  lenta, vacilante, con una fragmentación silábica anárquica, con supresión de partes de palabras o palabras enteras. También se confunden algunas formas, por ejemplo b y d;.

La escritura como terapia para el control de la ansiedad

El término ansiedad proviene del latín “Anxietas” que significa angustia y refiere a la anticipación de un hecho o evento que se visualiza como perjudicial.

La ansiedad va acompañada generalmente con un síntoma somático de tensión, que produce ciertos niveles de estrés.

Grafología

CONOCIENDO LA GRAFOLOGÍA

Aquí podrás encontrar diversos artículos sobre grafología, nuevas propuestas, información complementaria, siempre útil para el grafólogo.

Me gusta pensar que escribo para el público en general, por lo que intento usar un lenguaje sencillo y comprensible, pero debo reconocer que muchos de estos artículos son especializados y requieren cierto conocimiento en la materia o conocimientos en psicología para su comprensión cabal.

Grafología

Grafología infantil – Interpretación de dibujos de los niños

Algunos tips para interpretar lo que sienten los niños, a través de sus dibujos.

El dibujo le sirve al niño para expresar emociones, representar sus descubrimientos, su propia forma de percibir los objetos y a los seres vivos, para pasar a los 8-9 años a un modo de dibujo más adaptado a las normas sociales y conformista, menos descriptivo y sentido.
No pondremos edades en de las etapas de desarrollo, puesto que varía de un niño a otro, sino que nos limitaremos a interpretar lo que ha querido transmitir a través de su grafismo.
Al inicio el niño solo realiza garabatos, es puro movimiento caótico, sin forma, está experimentando con el lápiz y la hoja y el movimiento de su cuerpo. En esta primera etapa es esperable trazos apoyados, que se salga por fuera de los límites de la hoja.

En esta etapa está expresando el sentir en relación a los placeres, a sus necesidades.
Si raya la hoja como tachando, formando una mancha homogénea, con trazos firmes y angulosos que se superponen y se reiteran, nos muestran su tendencia al capricho, a insatisfacción de sus placeres, demanda satisfacción por parte del entorno.

Por el contrario, sus trazos circulares, o aún angulosos pero con blancos en el interior dentro de la figura caótica expresada en el movimiento, nos indican que sus placeres y necesidades se ven satisfechas.

La presencia de curvas en esta etapa son indicios de un buen desarrollo grafomotriz, y junto con ello, de la exploración, de la confianza y seguridad, aunque lo normal es que sus trazos sean angulosos, debido a la falta de habilidad motriz.
Si el garabato aparece como aislado en la hoja, uno o pocos trazos sueltos, es reflejo de falta de confianza, necesidades insatisfechas por desprotección, por desconocimiento de que las mismas se pueden ver satisfechas. No interviene aún sobre el ambiente, con dificultad para manifestar sus necesidades.

La presencia de curvas en esta etapa son indicios de un buen desarrollo grafomotriz, y junto con ello, de la exploración, de la confianza y seguridad, aunque lo normal es que sus trazos sean angulosos, debido a la falta de habilidad motriz.
Si el garabato aparece como aislado en la hoja, uno o pocos trazos sueltos, es reflejo de falta de confianza, necesidades insatisfechas por desprotección, por desconocimiento de que las mismas se pueden ver satisfechas. No interviene aún sobre el ambiente, con dificultad para manifestar sus necesidades.

A medida que el niño va creciendo, va reconociendo los límites de la hoja. El niño descubre que existe relación entre sus movimientos y los signos que obtiene. Se establece así una correspondencia causa-efecto y el trazo se convierte en el objetivo del gesto realizado.

Adaptándo sus figuras al mundo externo. Presenta mayor proximidad con la realidad, muestra un reconocimiento de límites impuestos por la realidad.
Sus garabatos son aquí mejor articulados, aunque aún sin una identificación.

Suele haber un cambio en la presión, ya no se presiona tanto sobre la hoja, su energía es más controlada. Si mantiene una fuerte presión, es indicio de querer llamar la atención, de querer causar un efecto sobre el ambiente. La energía se descarga hacia el exterior. Si por el contrario, sus trazos son demasiado livianos, nos podría estar indicando suavidad en su accionar, temor al actuar sobre el ambiente, inseguridad, falta de confianza, sensibilidad a estímulos contrapuestos a su accionar.
Aquí la curva representa la suavidad en la adaptación, el correcto uso de la imaginación propia del niño aplicada a su entorno. Por el contrario, el ángulo, refleja capricho, limitación en la imaginación, actuación por repetición, desapego, dificultad para expresar en su entorno emociones agradables.

Finalmente el niño comienza a transitar la etapa de reconocimiento y comunicación a través del grafismo. Dibuja figuras distinguibles como puede ser una casa, un árbol, una persona.
En esta etapa se quiere representar una figura y hay un cierto grado de reconocimiento de cómo debe lucir esa figura.

La existencia o no de un orden en el dibujo serán indicativos del orden interno del niño, y su relación con los progenitores. A mayor orden, mayor dependencia, mayor obediencia a los mandatos parentales a mayor desorden, mayor libertad, independencia e impulsividad guiado por los placeres.
Si el dibujo aparece demasiado estructurado, poco expresivo y libre. Será indicio de una presencia de limitaciones parentales muy fuertes, que cohíben al niño en su imaginación. Se hace lo que se tiene que hacer y cómo se tiene que hacer.
Si por el contrario se incentiva la imaginación sus dibujos aparecerán más libres, con un orden peculiar identificativo, seguridad para innovar y explorar terrenos nuevos.

Si el dibujo aparece sin orden ni coherencia alguna, por más burda que esta fuera, reflejará su desconocimiento a las normas parentales, al deber ser, generalmente por padres ausentes, guiado únicamente por sus necesidades y las limitaciones que el ambiente le ha impuesto. Cabe la posibilidad también de estar ante una lateralidad cruzada.

Grafología

Estudio de la escritura

“La Grafología es la disciplina que estudia la escritura y los grafismos en general, como reflejo de la identidad bio-psico-social de una persona o grupos de personas, de diferentes culturas y épocas” (AGORA).

La escritura es una acción predominantemente inconsciente. Cuando escribimos pensamos en el contenido, en lo que queremos transmitir y dejar plasmado en el papel, pero no en la forma de las letras, de las palabras, en la escritura en sí misma. Por supuesto que si estamos atentos, más conscientes, podremos modificar circunstancialmente nuestra escritura. Pero generalmente nuestros movimientos en la acción escritural son automatizados, inconscientes. Se puede deducir entonces la relevancia de la escritura como manifestación del inconsciente, de nuestro verdadero ser, no condicionado.