Grafología

Grafología y el inconsciente “puro”

Revisado y actualizado – Referente al artículo anterior que publicara con el nombre, innovando en grafología

Una mirada distinta en la interpretación grafológica

Primero que nada, debo dejar en claro que la escritura como reflejo condicionado aprendido, es una manifestación del inconsciente, o por lo menos, y siendo algo temerario en la reiteración de conceptos, una respuesta automatizada aprendida.

Esta acción escritural se debate entre aspectos conscientes (como ser la elección de un modelo escritural, y otros aspectos formales) y aspectos inconscientes (el impulso o expresión motriz resultante), que la escuela alemana de Robert Heiss clasificaba como aspectos de la forma y aspectos del movimiento o Ludwig Klages clasificaba como ritmo y compás.

Desde una óptica gestaltica, toda acción se debate entre el consciente y el inconsciente, “el perro de arriba y el perro de abajo”.

El resultado es la escritura propia y personalísima de cada individuo. De aquí que hayan aspectos que se puedan modificar a “elección” pero otros, la gran mayoría, llamados por los peritos calígrafos como idiotismos o aspectos gráficos idiosincrásicos, no son ocultables y aparecen aunque la persona no quiera.

Gran parte de lo que hacemos y somos parte del inconsciente, como decía Freud, “El yo no es amo de su propia casa”, y la escritura no escapa a esto.

Ahora bien, a que viene nuestro planteo?

Premisas de la interpretación

Generalmente cuando se estudia la escritura, enfoque está dado al comportamiento del sujeto y sus distintas manifestaciones. En el entendido de que habitan varios personajes en nosotros, (ya sean las 9 tipologías de Berne, 9 eneatipos si seguimos una estructura por eneagrama etc), generalmente se busca determinar cual de todos esos personajes aparece más frecuentemente y cuales le secundan y así sucesivamente…. Todo con el fin de poder predecir el comportamiento ante distintas noxas (tal como proponía el modelo conductista de Watson), pudiendo llegar incluso a las patologías acorde esos “síntomas” manifestados.

Pero lo que me motiva en esta instancia es lo que Carl Gustav Jung llamó como las “Sombras” y que tienen su sede exclusivamente en el inconsciente, y que según Freud se liberaban a través de los sueños “mezclado” con los residuos de lo vivenciado durante la vigilia. Es decir, esas “sombras” del inconsciente, tampoco en los sueños se presentan puros, por lo que debían ser correctamente interpretados, un aspecto que generaba muchas dudas.

Tal vez  Rafael Shermann, y Honroth fueron los que más se acercaron a esa puerta de acceso al inconsciente que llamaremos puro, con la innovación de la Grafología emocional y el lapsus calami y que ellos asemejaban al lapsus linguae del que nos hablaba Freud, como uno de los accesos al inconsciente junto con los sueños.

Sin embargo, de sobra está decir que la interpretación del lapsus calami carece de toda validez si no estamos frente a la persona y le preguntamos por los sentimientos y emociones que le vienen a la mente con esa palabra que notamos escribió de alguna manera distinta o diferente al resto. Es decir, no interpreta el grafólogo sino la persona, y esa interpretación a su vez puede estar teñida de los propios bloqueos que el individuo tenga, por lo que nuevamente la puerta de acceso al inconsciente se nos cierra.

Reflexionando sobre esto me pregunto entonces, de qué manera podemos acceder al inconsciente puro, dónde se encuentran las sombras del individuo, es posible hacerlo a través de la grafología?

Se puede acceder al inconsciente puro?

El aparato psiquico – La primera tópica de Freud

Para responder a esto debemos primero entender bien la primera tópica freudiana sobre el aparato psíquico y ver cómo podemos atravesar ese aparato psíquico.

Por un lado, el individuo es un cúmulo de pulsiones o energía libidinal (deseos, pasiones, energía física y psíquica) que se encuentran en el inconsciente y que necesita liberar al exterior.

Sin embargo muchas de estas pulsiones, las llamadas “Sombras”, no son aceptadas por el consciente y son rechazadas. En otras palabras, se trata de deseos que no son válidos para el individuo.

Los mecanismos de defensa

Esto genera una tensión que el individuo necesita liberar, por lo que va a transformar esa energía o pulsión, en algo válido para el consciente y que finalmente sea admitido y pueda exteriorizar. Esto da lugar a los diversos mecanismos de defensa del cual ya hablaremos con mayor profundidad en otra oportunidad, pero que simplificando, no sería otra cosa más que la transformación del deseo pulsional, por un comportamiento admitido por el consciente.

Puede la grafología acceder al inconsciente “puro”?

Ahora bien, de qué manera podemos a través de la escritura acceder a ese inconsciente, a esos deseos reprimidos, a esas sombras?

Puede la grafología, llegar a saber cuál es el deseo reprimido?

La primera idea que me viene a la mente es que sí, pero al igual que en la interpretación de los sueños que hace Freud, habría que depurarlos.

Pero profundicemos al respecto.

Las contrariedades gráficas

Lo primero que debemos hacer al interpretar una escritura es resolver las posibles o aparentes contrariedades gráficas (ver teoría de las resultancias en la interpretación grafica aquí)… Pero… y si no?

Si en lugar de resolver las contrariedades gráficas, las analizaramos tal como se nos presentan?

Recordemos que ya no tratamos de deducir su comportamiento o su personalidad (Ver modelo de elaboración de informes grafológicos aquí) sino acceder al inconsciente puro, negado por el consciente.

Nos preguntamos si no será ahí, en la contradicción gráfica dónde esa tensión se hace presente?

El ejemplo

Entendamoslo con un ejemplo:

Supongamos que tenemos una escritura de dimensión grande e invertida.

Acorde a la teoría de las resultancias esto podría ser un signo de narcisismo o también se me ocurre que podría llegar a ser un indicio de paranoia, claro, siempre y cuando los demás signos lo corroboren.

Ahora bien, esta visión que proponemos, nos lleva a dejar de lado uno u otro caso.

Nuestra visión

Observamos aquí una contrariedad gráfica, la escritura grande nos habla de extraversión, orgullo, necesidad de mostrarse y exhibirse, y la escritura invertida en su noción aislada nos habla de intraversión, repliegue, inseguridad en el contacto.

No es acaso la escritura grande una manifestación del movimiento, del Ello, del Sistema Niño, etc, un residuo de la fase oral tolerada por el consciente? (tolerada en cuanto que es movimiento expresivo, no reprimida por la forma en terminos de R. Heiss)

Y no es acaso la escritura invertida un reflejo de la represión, de la censura, del rechazo al contacto por parte del mismo consciente, quien deliberadamente eligió hacerlo así? (como expresión de la forma siguiendo la escuela alemana).

Si aceptamos la tesis que sostenemos, diríamos que esa persona tiene una necesidad de contacto que es reprimida y censurada por el consciente, y esa sombra, que genera una tensión interna, emerge al consciente “disfrazada”, – Mecanismo de defensa – de orgullo y vanidad.

Que implicaría este modelo interpretativo?

Lo primero es distinguir que trazos nos hablan de represión y cuales de liberación, un énfasis en la dicotomía movimiento-forma, del ritmo y el compás, y hasta de la desigualdad metódica morettiana si se quiere. Pero también y fundamentalmente implicaría un cierto regreso al maestro Michón. Y digo bien, cierto regreso, porque lo que hacemos es reinterpretar a Michón y modificar algunas nociones.

El regreso a Jean Hippolitte Michón

El signo fijo

Por un lado volvemos a valorar los signos gráficos como signos fijos.

No negamos la teoría de la resultancia, pero consideramos que para aplicar este método debemos mantener la interpretación fija y abstracta del signo gráfico con prescindencia de los demás, por lo menos en aquellos que se presentan como contradictorios.

Los signos opuestos se anulan

Por otro lado, entendemos que esos signos que se presentan como contradictorios, se anulan tal como estipulaba Michón, sólo que no los debe anular el interprete, sino que debemos entender que quien los anula en su conducta es la propia persona. Hasta aquí, nos basta con comprender este apartado, sin hacer aún interpretación alguna.

La ausencia del signo gráfico

Y finalmente, nos obliga a considerar aquellos signos gráficos no exteriorizados, es decir, la ausencia del signo gráfico. Esto es en tanto que lo que se nos presente sea un signo gráfico reprimido, es decir, derivado de la categoría forma.

El regreso a Honroth y Shermann – reinterpretando la grafología emocional

Ahora bien, antes de terminar, al principio habíamos estado hablando de Shermann y Honroth, como aquellos autores que, en apariencia más se habían acercado a la puerta de acceso al inconscientepuro del aparato psíquico tal como lo había concebido Freud y fundamentalmente Jung.

Desde esta metodología analítica e interpretativa, el accidente gráfico, la excepción, adquiere una nueva dimensión.

Ese único trazo inclinado entre todos los trazos invertidos, ese ovalo abierto entre todos los óvalos cerrados, esas excepciones aisladas, que al día de hoy se desprecian por no presentarse en cantidad suficiente para ser tenido en cuenta, ese trazo que por ser único en su especie no llega a ser parte de un rasgo de personalidad, y que desde mi fuero más íntimo, siempre me cuestioné que esto sea así, pasa ahora a tener una implicancia mayor, pues debemos preguntarnos, sino será una filtración de ese inconsciente que busca emerger, que está queriendo salir.

Y no entramos a analizar el contenido como se pretende desde la grafología emocional y que como decíamos, para ello debemos valernos de la interpretación que le dé el propio escritor, sino como un reflejo emocional, como un verdadero lapsus linguae al que refería Freud, que emerge del inconsciente irrumpiendo en el consciente sin su debido permiso, su exteriorización o manifestación gráfica.

Avances en la práctica

Osadamente he puesto en práctica esta teoría interpretativa en el tratamiento de la grafoterapia y, aunque debo admitir que no son muchos a los que atiendo, las respuestas que he recibido por el momento han sido sorprendentemente gratificantes.

Conclusión

Esto por el momento no deja de ser una mera teoría, que aún no ha pasado los cánones de prueba suficiente para considerarla de científica, aunque tampoco lo es la teoría del aparato psíquico a pesar de que ya nadie discute la existencia de un consciente, un subconsciente y un inconsciente. Quiero dejar bien en claro, que no contradice ni se opone a ninguna escuela grafológica, sino que aportaría una nueva mirada grafológica.

He observado también que esta teoría podría apoyarse y sustentarse desde la visión de la neurociencia y podría explicar algunos casos curiosos que me han tocado analizar en el pasado, fundamentalmente desde la pericia caligráfica y el uso de la tableta digitalizadora en relación al cambio de firmas que sufrió una persona, pero ambos serán motivos de análisis más profundos en el futuro.

Expectativa

En post de avanzar y mejorar en la grafología, de un grafologo a otro, me gustaría que me dejaras tu opinión y tu crítica a esta teoría, también si ya la habías leído o escuchado en algún otro sitio, un fraternal abrazo.

Agradecimiento

Quiero agradecer aquí a Ricardo Fernandez, a Alejandra Campriglione por el tiempo me dedicaron con la seriedad y respeto que les caracteriza y que admiro y aprecio, por sus opiniones vertidas, que me obligaron a reveer varios puntos, y que, demás está decir, para nada significa que estén de acuerdo o en contra de esta teoría, así como a mis colegas y alumnos con quienes nos reunimos una vez al mes (no los menciono por temor de olvidarme de alguno) con quienes debatimos y comentamos esta propuesta.

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Grafología

LA ESCRITURA COMO TERAPIA EN EL CONTROL DE LA ANSIEDAD

CONCEPTO

El término ansiedad proviene del latín “Anxietas” que significa angustia y refiere a la anticipación de un hecho o evento que se visualiza como perjudicial.

La ansiedad es entendida como una modalidad atenuada de la angustia y se manifiesta por un estado emocional durante el cual el sujeto se siente en peligro.

Para el psicoanálisis, ese estado, puede estar motivado, ya sea por una frustración del Ello respecto a la satisfacción de una necesidad vital o por un remordimiento o complejo de culpa impuesto por el Superyó después de haberse salteado una prohibición moral.

La ansiedad va acompañada generalmente con un síntoma somático de tensión, que produce ciertos niveles de estrés.

Es importante tener presente, que un cierto grado de ansiedad siempre es deseable, en tanto permite prevenirnos de daños futuros. Por eso, no debe confundirse la ansiedad, normal y hasta deseable, con el desarrollo patológico de este estado denominado “Trastorno de ansiedad” y que se encuentra en las FOBIAS, PÁNICO, LA AGORAFOBIA, TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO, TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADO, entre otros trastornos.

En lo que refiere al comportamiento del sujeto, la ansiedad puede manifestarse de manera estimulante, provocando una reacción, o bien de manera paralizante, impidiendo a la persona actuar.

En lo que interesa a la grafología, la ansiedad, en tanto estado emocional y tensión somática, se refleja en la escritura.

En principio cabe señalar que casi todas las patologías se manifiestan en un mal manejo del espacio gráfico.

Recordemos que el papel representa el ambiente en que se mueve el individuo y el manejo del espacio gráfico refleja entonces la forma que el individuo se maneja en el ambiente que lo rodea.

En el caso de la ansiedad paralizante se podrá observar que el sujeto deja espacios excesivos en los márgenes, entre palabras y entre líneas, esto es, espacios en los que el sujeto no muestra acción.

Eventualmente se dará una hiperestructuración del espacio gráfico, ya que quien se siente en peligro, siente la necesidad de controlar el ambiente (el papel) como un mecanismo de defensa del YO.

Es común también observar en quienes están pasando por un estado de ansiedad paralizante, cuchillas, pasillos, bolsas en el interior del texto y fantasmas del lado derecho.

Por el contrario en el caso de la ansiedad estimulante, el sujeto mostrará la tendencia a ocupar todos los espacios al máximo, observaremos menor espacio entre palabras, letras y renglones y márgenes casi inexistentes.

Otra característica común a ambos tipos de ansiedad son las jambas truncas, lo que refleja una limitación en el desarrollo de las pulsiones y del Ello y un sentimiento de culpa ante los placeres.

Las jambas de las letras son la parte inferior de las letras “g, j, y, q, p” y eventualmente la “z” cuando se escribe con jamba.

Cabe tener presente que al analizar las letras en particular, la parte superior refleja el superyó del individuo, la parte central refleja el yo y la parte inferior el Ello.

En el caso de la angustia paralizante podremos observar además una escritura lenta, inhibida, contenida, fragmentada, desligada o al menos agrupada, pequeña o gladiolada, con brisados y torsiones.

La dirección será descendente o desigual y la presión será débil y floja.

Asimismo el eje axial de las letras podrá aparecer invertido y la escritura mostrar movimientos regresivos. Por lo general, la firma se presentará poco clara, generalmente enmarañada o tachada, ubicada a la izquierda.

Todas estas características refieren a una baja autoestima, temor en el actuar, excesos de previsión, cerebro rumiante, dificultad para actuar, falta de espontaneidad por desconfianza y temor al futuro, apego a lo que se tiene.

Por el contrario, en el caso de la ansiedad estimulante, la escritura se dispara hacia adelante con gran velocidad y con trazos lanzados y acerados.

La escritura puede ser adosada, estrecha, sobrealzada, en dirección ascendente o desigual, de tamaño irregular y presión adecuada a fuerte. Todos estos aspectos denotan estimulación ante el ambiente, temor a permanecer, necesidad de huir de las experiencias pasadas y del presente.

TERAPIA Y ANSIEDAD

La grafoterapia es una técnica terapéutica complementaria, natural e integral, al servicio de la medicina y la psicología.

Encuentra su fundamento en la estrecha relación cuerpo – mente.

La escritura es el reflejo fiel del comportamiento de nuestro cerebro.En la ejecución de un trazo se refleja un proceso mental, emocional y orgánico que es posible interpretar.
Si está en nuestra mente está en nuestra escritura, si está en nuestra escritura está en nuestra mente, por lo que un cambio en la escritura modificaría el circuito neuronal de nuestro cerebro.

El acto de escribir no solo refleja la psicología del individuo sino también su fisiología, por lo que forzando determinados cambios en la escritura se pueden curar diversas dolencias. En la escritura reflejamos nuestra realidad psíquica y fisiológica. La escritura delata como en una especie de electroencefalograma grafomotriz proyectado sobre un papel, el funcionamiento psicosomático del individuo.

Así como en grafología afirmamos que escribimos como somos, no es menos cierto que somos como escribimos, de este modo, se comprende que, modificando nuestra letra modificamos aspectos de nuestra personalidad.

El principio de la grafoterapia es que, si ciertos rasgos de la escritura están revelando ciertas características de la personalidad, haciendo el camino contrario, mediante entrenamiento retroalimentado (proceso consciente), variando ciertos rasgos gráficos se pueden modificar y mejorar ciertas características conductuales inconscientes de las personas.

Si se corrigen los trazos y las esencias reflejo de la ansiedad en la escritura, desaparece la manifestación de la ansiedad en la escritura y consecuentemente desaparece del cerebro. Esto es, en tanto la modificación de la escritura, sea de tal naturaleza que la escritura habitual pase a ser la corregida por el método terapéutico.

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GRAFOTERAPIA Y DISLEXIA

Se llama dislexia un trastorno específico del aprendizaje de la lectura, no relacionado con déficit alguno intelectual o neurológico.

Se trata de niños completamente normales, inteligentes e incluso muy inteligentes.

La dislexia se evidencia muchas veces en una lectura  lenta, vacilante, con una fragmentación silábica anárquica, con supresión de partes de palabras o palabras enteras. También se confunden algunas formas, por ejemplo b y d; se confunden sonidos, por ejemplo v por f, b por p, d por n; se invierten letras, por ejemplo, tar por tra, decer por ceder.

A veces la dislexia en sí misma puede pasar desapercibida, pero no así su consecuencia en la ortografía.

En términos generales la escritura del disléxico se caracteriza por ser vascilante, con gestos cortados, detenciones causadas por la duda, retoques numerosos, irregularidades en los espaciamientos entre líneas y palabras, líneas fluctuantes y desigualdad en la dirección y el tamaño.

Según explica la grafóloga Jacqueline Peugeot la escritura del niño disléxico presenta alteraciones en el orden, la forma y la velocidad. Por lo tanto el grafoterapeuta trabajará para desarrollar habilidades particularmente en esos aspectos.

En lo que refiere al orden se deberá trabajar en los espacios entre letras, entyre palabras y grafismos en general, así como en las distancias de los márgenes de la hoja. En síntesis se realizarán ejercicios tendientes a lograr una armónica relación entre el blanco del papel (parte no escrita de la hoja) y el negro (parte escrita de la hoja).

En lo que refiere a la forma, el disléxico se siente demasiado preocupado por la dificultad que representa para él fabricar la escritura, como para tener la posibilidad de transformarla. La escritura generalmente es simple o simplificada viéndose afectados principalmente los trazos “baja – centrado”, representativos del equilibrio y el orden.

También deberá trabajarse en la velocidad, ya que el disléxico presenta un desarrollo cursivo entorpecido por múltiples paradas, vacilaciones y retoques.

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LA ESCRITURA COMO HERRAMIENTA TERAPÉUTICA EN EL PARKINSON

La grafoterapia es una técnica terapéutica complementaria, natural e integral, al servicio de la medicina y la psicología.

Como herramienta de acompañamiento y sostén para pacientes de parkinson, su finalidad es cooperar en el control de la motricidad fina, disminuir la rigidez muscular y facilitar el desplazamiento del sujeto en la vida cotidiana.

Debemos aclarar que en la escritura no se ven enfermedades, sino que se encuentran signos de alteraciones de la salud que pueden ser motivadas por diversas causas.

Uno de los rasgos más importantes en la valoración de la salud orgánica es la presión en la escritura. Este género es el primero en verse alterado en enfermedades neurodegenerativas como el PARKINSON.

Escritura y parkinson

La Enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa progresiva sin causa definida. Es un trastorno del Sistema Nervioso Central (SNC) que se caracteriza por una degeneración de un tipo particular de células localizadas en los “Ganglios Basales” y especialmente en una parte del tronco del encéfalo llamada “Sustancia Negra”. Estas células son las encargadas de fabricar una sustancia denominada “Dopamina”, la cual es la responsable de transmitir la información para el correcto control de los movimientos.

Cuando hay una marcada reducción del nivel de Dopamina, los “Receptores Dopaminérgicos”, estructuras encargadas de recibir esta sustancia que se encuentran en una región del cerebro denominada “Cuerpo Estriado”, no son estimuladas correctamente y esto se traduce en temblor, rigidez y lentitud de movimientos e inestabilidad postural entre otros síntomas.

La deficiencia en la presión de la escritura, ya sea por aumento excesivo o carencia, se presentará sobre todo en los trazos horizontales más que en los verticales.

Síntomas particulares de la enfermedad de PARKINSON  y su manifestación en la escritura

TEMBLOR DE REPOSO:

Se manifiesta cuando la persona tiene sus extremidades relajadas y desaparece cuando adopta una actitud o realiza una acción. Con frecuencia compromete las extremidades superiores distales, y con la evolución se hace bilateral.

Estos enfermos suelen presentar una escritura muy presionada tendiente a pequeña o apretada, donde la mayor manifestación se da en los trazos finales.

RIGIDEZ:

Se manifiesta por endurecimiento muscular, por la resistencia que opone un segmento corporal a la movilización pasiva.

Se puede presentar en forma de “rueda dentada”, en que hay breves episodios de oposición alternados con episodios de relajación. También se puede manifestar por una resistencia más persistente, donde esta se mantiene constante en todo el rango del movimiento, tanto en flexión como en extensión y no cambia al variar la velocidad; o puede ser tan extrema que no permita la movilización completa en el rango articular.

Se refleja en una escritura muy grande (macrografía), en muchas ocasiones ilegible, fragmentada, muy poco presionada, todo debido a la dificultad de pinzación del útil (hipocinesia). La escritura de estos enfermos se caracteriza por la presencia constante de ángulos, pudiendo llegar a presentarse incluso en la propia realización del trazo que compone la letra.

BRADICINESIA:

Se manifiesta por la lentitud en el inicio, realización o finalización de movimientos voluntarios, particularmente en movimientos repetitivos o alternantes de las extremidades, donde se observa una progresiva reducción de la velocidad y amplitud.

La bradicinesia se evidencia en las tareas motoras que requieren mayor destreza y movimientos secuenciales, acentuándose cuando se realiza otro movimiento concomitante. En la actividad diaria se expresa en múltiples aspectos como marcha lenta y a pequeños pasos, disminución del braceo, dificultad para abotonarse la ropa y en el empequeñecimiento de la letra de forma progresiva (Escritura decreciente o gladiolada).

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QUE ES LA GRAFOTERAPIA

La grafoterapia es una técnica terapéutica complementaria, natural e integral al servicio de la medicina y la psicología, que tiene por objeto la reeducación de la escritura a través del estudio y la corrección de los trazos de las letras con el objeto de desarrollar ciertas pautas de conducta o corregir trastornos de comportamiento tales como dislexia, hiperactividad, depresión, adiciones, fobias, entre otros. En primer lugar es importante precisar que la reeducación escritural no pretende trabajar en forma aislada ni atribuirse capacidades absolutas. El grafoterapeuta sabe que es un técnico que deberá apoyarse en otros exámenes y eventualmente, cuando esté frente a patologías, alinearse con el diagnóstico de un profesional de la salud.

LA GRAFOLOGÍA RACIONAL

La grafoterapia se funda en la denominada grafología racional. Fue el grafólogo español Vicente Lledó, fallecido en 1993, quien era diplomado en grafopatología por la Escuela de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid con mención de honor tras su tesis “El cáncer en la escritura”, quien creó lo que se denomina “grafología racional” que tiene por objeto el estudio del trazo escritural que es la parte más pequeña (medible) de la escritura.

LOS TRAZOS

Los trazos pueden tomar cuatro sentidos básicos: subir, bajar, regresar y avanzar.

SUBSENTIDOS DEL TRAZO

Lógicamente, al ser la escritura una sucesión continua de trazos, estos sentidos raramente se dan puros, sino que generalmente los trazos empiezan en un determinado sentido y acaban en otro distinto. Este final diferente que toma el sentido del trazo se denomina subsentido. Cada sentido se puede subdividir en 3 subsentidos. En el caso de los trazos que avanzan o regresan los subsentidos pueden ser subiendo, bajando o centrado.

En el caso de los trazos que suben o bajan, los subsentidos son avanzando, regresando o centrado. Con lo cual tenemos un total de 12 trazos cada uno con su significado. Cuando se ejecuta un trazo se ejecutan conjuntamente y sin posibilidad alguna de hacerlo de otra manera, tres integrantes: línea, dirección y presión.

La Línea

Sería la forma que hacemos con el bolígrafo (dibujo o esquema inteligentemente intencionado y más o menos inconsciente debido al automatismo adquirido tras el aprendizaje) y que ha sido realizada con una velocidad determinada. Estos dos elementos de la línea (forma y velocidad) son producto de un proceso mental o inteligente y, por lo tanto, la línea se dice que es la integrante mental de la energía manifestada en el trazo.

La Dirección

Es la ubicación del trazo en algún sitio concreto del papel y el tamaño o extensión que ocupa en el mismo. Estos dos elementos de la dirección (ubicación y tamaño) son producto de un proceso condicional (al que ha sido condicionado el individuo por su historia, su entorno etc.), emocional, afectivo etc. Es el gusto o sentimiento el que prevalece por lo que decimos que la dirección es la integrante condicional o emocional de la energía manifestada en el trazo.

La Presión

Sería la fuerza física necesaria para que quede marcado el útil en el papel, la que se ejerce con un determinado ritmo, esto es la mayor o menor presión que impondremos al trazo al comienzo o al final del mismo. Estos elementos de la presión (fuerza y ritmo) son sin duda productos de un proceso orgánico o físico por lo que la presión viene a ser la integrante orgánica de la energía manifestada en el trazo.

REPASEMOS:

Hay 12 trazos o movimientos escriturales.

El trazo es producto de un proceso mental, condicional (emocional, afectivo etc.) y orgánico que quedan reflejados en las tres integrantes del trazo: la línea, la dirección y la presión.

Cada trazo es un conjunto de sistemas binarios: forma y velocidad de la línea, tamaño y ubicación de la dirección, fuerza y ritmo de la presión.

DISTRAZOS Y DISGRAFÍAS

Todo trazo tiene una forma correcta de hacerlo, es decir determinada forma y velocidad, ubicación y tamaño, fuerza y ritmo. Lo normal es que en toda escritura aparezcan los 12 trazos. A los efectos de detectar una patología en el grafismo (lo que denominamos grafopatología) según la escuela de la grafología racional de Lledó, observaremos en el escrito los denominados “distrazos”, esto es, aquellos trazos que se hacen por demás, aquellos trazos que se hacen por de menos, aquellos que se hacen cuando no se deben y otros que no se hacen cuando se deben. Ahora bien, un trazo puede ser correcto tanto en su configuración, como en su ubicación dentro del lugar del papel que le corresponde, pero realizarse con alguna de las integrantes energéticas distorsionada (sea la línea en su forma o velocidad, la dirección en su tamaño o ubicación, o la presión en su ritmo o fuerza). En ese caso estamos ante una disgrafía.

3 Disgrafías

Por lo pronto solo pueden existir hasta 3 DISGRAFÍAS (que afecta la línea, la dirección o la presión).

Si hay una disgrafía, ésta representa siempre un problema patológico o conflicto, existe una disfunción, aunque no necesariamente la persona esté enferma. La existencia de 2 disgrafías la posibilidad de que la disfunción se manifieste está más presente. Si existen 3 disgrafías en el trazo que se trate, podemos ya hablar de un problema funcional serio. En este caso el individuo padece y manifiesta una patología, la que se determinará acorde el trazo en que se presente.

FUNDAMENTOS DE LA GRAFOTERAPIA

La grafoterapia se fundamenta en:

– La estrecha relación cuerpo – mente

– En la ejecución de un trazo se refleja un proceso mental, emocional y orgánico que es posible interpretar.

– El significado funcional de cada uno de los 12 trazos o movimientos escriturales

ESTRECHA RELACIÓN CUERPO-MENTE

En primer lugar es importante destacar que debemos comprender al hombre de manera holística, cuerpo-mente no como dos conceptos desligados, sino indivisibles, interconectados y dependientes.

El acto de escribir no solo refleja la psicología del individuo sino también su fisiología, por lo que forzando determinados cambios en la escritura se pueden curar diversas dolencias. En la escritura reflejamos nuestra realidad psíquica y fisiológica. La escritura delata como en una 4 especie de electroencefalograma grafomotriz proyectado sobre un papel, el funcionamiento psicosomático del individuo.

Se dice que “Si está en el individuo está en su escritura – Si está en su escritura está en el individuo”. De esta manera, si logramos cambiar uno habremos cambiado la otra y viceversa.

Cuando nos enojamos, cuando nos alegramos, cuando tenemos miedo enviamos información al cerebro y éste envía a través de sistema nervioso periférico, esa información a todos los demás órganos. Es así, que es desde nuestro cerebro que el corazón se acelera, los pulmones se expanden o se contraen, las pupilas se dilatan etc.

Lo mismo sucede al revés, nuestro cuerpo envía información al cerebro. Así por ejemplo, si sentimos un dolor, una molestia, si nos quemamos o tocamos algo frío, nuestro cuerpo envía esa información a nuestro cerebro que actúa en consecuencia condicionando nuestra mente. Como dice el refrán “quien se quema con leche ve la vaca y llora”.

Constatamos entonces, una estrecha relación cuerpo-mente, y cómo se condicionan mutuamente.

Desde el punto de vista neurofisiológico

Desde el punto de vista neurofisiológico este proceso instantáneo e inconsciente de condicionamiento cuerpo – mente es explicado por el neurobiólogo Estanislao Bachrach de la siguiente manera:

“Cuando tenés una experiencia, tus neuronas se activan. Dicho científicamente, una cascada de iones circula internamente por la pata de la neurona (axón) y funciona como corriente eléctrica. En el final del axón esta corriente permite la liberación de neurotransmisores químicos…al espacio sináptico. Allí estos transmisores se conectan con otras neuronas … Bajo condiciones apropiadas este “disparo” neuronal fortalece las conexiones entre esas neuronas… Al principio, esas neuronas juntas forman un “piolin” y luego a partir de sucesivas reparticiones, forman un cable de acero”

Las conexiones entre neuronas son las que guían nuestros pensamientos, emociones, comportamientos y acciones. A medida que las conexiones entre las neuronas se fortalece se van creando los patrones de conducta. Es así que aprendemos a través de la experiencia y es debido a ello la importancia que tienen los primeros años de vida, donde nuestro cerebro aún no se ha desarrollado y comienza a realizar las primeras conexiones. Cada pensamiento, emoción, sonido, idea y experiencia va moldeando la conducta, y así, cada nueva información que llega al cerebro es tratado de igual manera. Nos dice Estanislao Bachrach “Tus respuestas y tus percepciones automáticas son conducidas por cómo están cableados tus mapas. Es por esto que la gran mayoría de tus hábitos… son disparados por decisiones que tomaste en el pasado y que ahora son, literalmente tuyas”

Aplicación de estos conceptos a la escritura

Ahora bien, llevado lo explicado a la escritura, tenemos que éste es una manifestación predominantemente inconsciente de nuestra mente que a través de nuestro cuerpo se proyecta en el papel. Nuestro cerebro dirige nuestro cuerpo hacia la formación de las letras y las palabras. Esto sucede de manera instantánea, es procesada de manera inconsciente, quedando en nuestro consciente únicamente el contenido de lo que escribimos.

Cuando escribimos pensamos en el contenido, en lo que queremos trasmitir y dejar plasmado en el papel, pero no en la forma de las letras y de las palabras, en la escritura en sí misma. Por supuesto que si estamos más atentos, más conscientes, podemos modificar circunstancialmente nuestra escritura. Pero generamente nuestros movimientos en la acción escritural son automatizados, inconscientes.

Se puede deducir entonces la relevancia de la escritura como manifestación del inconsciente, de nuestro verdadero ser, no condicionado.

A través de la escritura proyectamos nuestra personalidad como en cualquier test psicológico gráfico, utilizando una acción física que quedará plasmada en la hoja, y que es parte de nuestra comunicación, de nuestro lenguaje corporal.

La hoja es el ambiente donde desarrollamos nuestra acción escritural. El principio básico de la grafología se basa en que la forma en que el sujeto se manifiesta en la hoja es la misma forma en que se manifiesta en otros ambientes.

Algo de historia

Fue el Abate Jean Hippolite Michón quien puso a la grafología en la calificación de científica al reunir en 1860 una serie de textos en los que advirtió ciertos signos gráficos que, según su teoría, explicaban los valores y desvalores propios del ser humano.

Llamó a esta técnica como “Grafología” en su primer libro “Los misterios de la escritura” y su escuela fue denominada como “Escuela Mímica”.

Michón partía de la base de que el hombre es un ser gesticulante, es decir que cuando hablamos y nos expresamos lo hacemos utilizando una serie de “gestos”, “mímicas”, que muestran nuestra forma de ser y la escritura es fiel reflejo de esa mímica, es una forma de gesticular. Según sea nuestra actitud (alegría, tristeza, temor, decisión, etc.), así será nuestra forma de escribir. La escritura refleja estados anímicos que podríamos calificar de permanentes (gestos que reflejan nuestra forma de ser) más allá de los estados anímicos temporales.

Que buscamos con la grafoterapia o reeducación de la escritura

A través de la grafoterapia, trataremos de, en primer lugar, hacer consciente nuestro inconsciente, y luego, a través del hábito, de la repetición, modificar nuestros mapas mentales inconscientes.

Así como en grafología afirmamos que escribimos como somos, no es menos cierto que somos como escribimos, de este modo, se comprende que, modificando nuestra letra modificamos aspectos de nuestra personalidad.

El principio de la grafoterapia es que, si ciertos rasgos de la escritura están revelando ciertas características de la personalidad, haciendo el camino contrario, mediante entrenamiento retroalimentado (proceso consciente), variando ciertos rasgos gráficos se pueden modificar y mejorar ciertas características conductuales inconscientes de las personas.

No obstante la grafoterapia va más allá aún.

El profesor Vicente Lledó ha llegado a demostrar, en más de 30 años de práctica, que es posible tratar terapéuticamente algunas enfermedades psicológicas y psicosomáticas, a través de la escritura.

Es únicamente la actividad voluntaria la componente que sirve de llave para promover la neurogénesis cerebral (creación de nuevas neuronas) y el crecimiento dendrítico mediante la activación de nuevas conexiones simpáticas, la creación de nuevos circuitos neuronales según hemos referido anteriormente que enseñaba el neurobiólogo Bachrach.

En la ejecución de un trazo se refleja un proceso mental, emocional y orgánico que es posible interpretar.

La escritura de la persona no es algo que se hace al azar, sino que para que el individuo la realice de tal manera han tenido que darse una serie de circunstancias y condicionantes que ha adquirido a lo largo de su vida.

Cualquier cosa que se haya vivenciado se fija en el subconsciente, condicionando esta información a la persona durante el resto de su crecimiento vital, en lo que hace o deja de hacer, en lo que dice, ejerce, 8 practica etc., es decir en toda su manera de funcionar por la vida, en sus conceptos, prejuicios, hábitos etc.. Según como lo vivido afecte a cada persona, así será también su manera de escribir. En la escritura de la persona queda registrado, por tanto, todos sus convencionalismos, miedos, triunfos, traumas, expectativas etc.

La escritura es el gesto más complejo y rico que puede desvelar a su autor del modo más esclarecedor. Quien escribe es el cerebro a través de un sistema neuromuscular compensado a su vez por un sistema neuroendrócrino que tiene su base en el hipotálamo.

La escritura aprendida y mecanizada durante años se vuelve un gesto inconsciente, difícil de enmascarar o disfrazar. En ella volcamos sin proponérnoslo datos de nuestra personalidad tan interesantes como nuestra capacidad de relacionarnos, nuestro poder de concentración, nuestra memoria, nuestra tendencia al egocentrismo o al altruismo, nuestros miedos, nuestro apego por el pasado, nuestra necesidad de proyectarnos etc.

En efecto, cuando la persona ejecuta un trazo determinado, evoca, dependiendo de cómo lo haga, lo siguiente:

UN PROYECTO INTELIGENTE: la línea

En cuanto a la forma el trazo debe ser lo más parecido al modelo caligráfico. Cuando el trazo tiende a hacerse recto o curvo según sea el diseño del modelo, significa en la función neurofisiológica tendencia a la OBJETIVIDAD, a la exactitud, a la igualdad, a la realidad. Por el contrario si el trazo tiende a hacerse de manera diferente indica en la función neurofisiológica una tendencia a la ORIGINALIDAD, inventiva, criterio propio, diferencia etc.

En lo que refiere a la velocidad la tendencia del trazo puede ser rápida, cuyo significado neurofisiológico es RAPIDEZ MENTAL, diligencia, fluidez, no se necesita parar para reflexionar sobre la acción; o el trazo puede ser lento, con el significado SEGURIDAD MENTAL, control, prudencia.

UNA RELACIÓN EMOCIONAL CON EL PLANO: la dirección.

Según su tamaño, el trazo puede ser corto, cuyo significado fisiológico es la SUSTANCIALIDAD, moderación, sobriedad, o puede ser largo, cuyo siginicado es la PASIONALIDAD, la emoción, el calor.

En lo que refiere a su ubicación la tendencia del trazo puede ser ordenado, cuyo significado es ORDEN, equilibrio emocional; o puede ser LIBRE con el significado LIBERACIÓN EMOCIONAL, espontaneidad, soltura.

UNA ACCIÓN FÍSICA: la presión

En cuanto a su ritmo un trazo puede tender a disminuir la presión, con el significado neurofisiológico de TRANQUILIDAD, estabilidad; o puede tender a aumentar la presión lo que significa REACTIVIDAD, fuerza, ebullición, alteración.

En lo que refiere a la fuerza (la cantidad de esfuerzo empleado), la tendencia del trazo puede ser grueso o presionado, con el significado de POTENCIA; o puede ser fino o poco presionado, con el significado SUAVIDAD.

El significado funcional de cada uno de los 12 trazos o movimientos escriturales

El cuerpo humano es un conjunto de funciones de una armonía perfecta.

El hombre se vale de una serie de tejidos, órganos, aparatos, etc. para realizar las funciones que necesita para vivir.

El cerebro, verdadero director del organismo, encomienda una labor diferente a cada miembro, órgano, víscera etc. del cuerpo. El conjunto de órganos con una misma misión funcional que cumplir es lo que se llama sistema funcional.

Cualquier acción física, pensamiento u emoción, pone en función todo el organismo en general pero el énfasis recae sobre algunos órganos que forman un determinado sistema funcional.

De esta forma, cuando el individuo realiza un trazo – que es un proceso mental, emocional y físico – pone también en función todo el organismo en general, pero el énfasis de ese trazo recae sobre el sistema funcional específico de ese trazo.

12 Sistemas funcionales básicos

Existen 12 sistemas funcionales básicos que son: OBSERVACIÓN, ABSORCIÓN, AUTOSUPERACIÓN, DELIBERACIÓN, SELECCIÓN, TRANSFORMACIÓN, DISPONIBILIDAD, ORGANIZACIÓN, FUERZA, COMUNICACIÓN, LIBERACIÓN, ADECUACIÓN.

Cabe precisar que el vocablo con el que se define cada función refleja, quizás mejor que ningún otro, lo que realmente hace esa función, y esto tanto en el aspecto físico como en el psíquico. De manera que cualquier cosa que sea capaz de hacer el ser humano se puede de alguna manera reducir a alguna de estas funciones, o en algunos casos a un conjunto de ellas. No obstante hay que tener en cuenta que el vocablo está utilizado en forma genérica. Así por ejemplo, cuando decimos OBSERVACIÓN, nos referimos a discernimiento, prevención, vigilancia, conveniencia, cuidado, precaución, distinguir etc.

Debemos aclarar además que, desde el punto de vista orgánico, cuando decimos OBSERVACIÓN, no solo nos estamos refiriendo a la función que realizan los ojos al ver los objetos, o a la percepción táctil u otras funciones similares, sino también a la detección de cuerpos extraños en la sangre por parte de los linfocitos, o la que realizan los intestinos u otros componentes del tracto por donde transcurre el bolo alimenticio, que también posee sistemas observadores que vigila todo lo que pasa por ellos, para que no se cuele nada perjudicial al conjunto del organismo. Pero la función de observación (y todas las demás) no sólo hacen un trabajo puramente físico u orgánico, sino que también lo hacen mental y condicional o emocional, es decir, observan también las imágenes, las palabras, las personas etc. que nos atañen o de las que estamos sometidos a influencia. El organismo humano es un todo y como tal actúa, no disponiendo de sistemas funcionales diferenciados para la mente, los sentimientos o emociones y lo orgánico, sino que OBSERVA, 11 SELECCIONA, ADQUIERE etc. allí donde encuentra la necesidad y la función lo requiere.

Decíamos entonces, que existen 12 sistemas funcionales básicos y que cuando el individuo realiza un trazo pone en función todo el organismo en general, pero el énfasis de ese trazo recae sobre un sistema funcional específico. Cada uno de los 12 sistemas funcionales básicos corresponde a uno de los doce trazos posibles a los que hemos hecho referencia anteriormente. Cuando realizamos un trazo en nuestro cerebro suceden las mismas reacciones de la función correspondiente a ese trazo.

Principios de la grafología racional

Para entender los principios en que se basa la grafología racional, es necesario referirnos al concepto de energía.

En el universo, según la física, no se detecta otra cosa que energía pura. Energía por lo tanto es todo. Cualquier cosa con la que nos encontremos, sea material o inmaterial, grande o pequeña, que la veamos o no, si la reducimos a su primera y nás pequeña esencia, nos encontraremos siempre con energía (fijémonos en el átomo). Es siempre la misma energía que, transformada, se convierte en los distintos elementos que habitan el universo. La materia no es más que la energía que se ha materializado, se ha condensado hasta el punto que la podemos ver y tocar.
La energía nos brinda la oportunidad de poder transformarla. La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

El individuo cuando escribe transforma energía. Cada trazo emplea una determinada cantidad de energía que permite al escribiente plasmar en el papel lo que quiere.

Tal y como se mueva el bolígrafo sobre el papel, así también se moverá la persona en su ambiente en la vida real. El análisis grafológico de la forma de escribir, nos revelará exactamente la energía empleada por el individuo en su vivir.

El movimiento del útil escritural será la energía que se emplea para escribir y el plano del papel será la energía externa sobre la que la persona descarga su acción.

Con la grafología racional tenemos los medios para poder medir dicha energía, que es verdaderamente la energía vital e inherente al individuo, y podemos además saber, si la emplea debidamente, o por el contrario la emplea de manera errónea o negativa.

Conociendo el significado funcional de cada trazo

Para conocer el significado funcional de cada uno de los trazos, partimos de la base que una persona cuando ejecuta los trazos está utilizando su propia energía para interrelacionase con el ambiente, con lo que lo rodea. Al poner los trazos sobre el papel ponemos en marcha las cuatro fases funcionales del proceso transformador de energía universal, proceso que todos los seres humanos realizan y que en este caso queda reflejado en la escritura:

ADQUIRIR energía del ambiente

TRANSFORMAR la energía del ambiente

DISPONER de la energía transformada

DEVOLVER la energía al ambiente

Como ya vimos, los 4 sentidos básicos de los trazos son SUBIR, BAJAR, REGRESAR Y AVANZAR

SUBIR

El movimiento escritural SUBIR refleja la función de tomar energía del ambiente (ABSORCIÓN). Todo trazo que sube va buscando el contacto con el Yo superior o ideal, con todo aquello que no está al alcance y que cuesta conseguir, con lo elevado, con lo que está más arriba de lo material. Cuando realizamos un trazo que sube en el cerebro del individuo se activan los mecanismos oportunos para ingerir, tomar, adquirir lo que se necesita.

REGRESAR

Con el movimiento escritural REGRESAR el desplazamiento es desde la derecha (lo que está fuera de uno), hacia la izquierda, lo que es la propia intimidad. Se ejecuta una función de SELECCIÓN de lo que se quiere y se necesita, es decir se cumple la función de transformar la 13 energía que el individuo tomó del ambiente para convertirla en algo válido para él. Todo trazo que va hacia la izquierda representa un retorno al pasado, a la familia, a la parte más íntima y personal, a aquella que la diferencia y lo hace único a cada individuo. Con esta función se identifica todo lo que pasa al Yo (a la izquierda); se acopla en el yo todo cuanto se ha realizado, sentido, pensado, así como cuantas cosas le hayan acontecido al individuo.

BAJAR

El movimiento escritural BAJAR, por desplazarse de arriba (lo considerado superior a la propia persona) hacia abajo (lo inferior al propio individuo), refleja una acción funcional de ORGANIZAR, dirigir, administrar, controlar, centralizar etc. Es la autoconciencia de la manifestación del poder. El individuo sabe que por ser él quien es, tiene un determinado grado de poder. Se siente sabio, fuerte, líder etc. Se dispone de la energía ya transformada.

AVANZAR

El movimiento escritural AVANZAR, por desplazarse de la izquierda (lo que el individuo considera como su propia identidad) hacia la derecha (lo otro) refleja una acción funcional de transferencia, de devolución al ambiente de la energía disponible (función LIBERAR).

CONCLUSIÓN SOBRE EL SISTEMA FUNCIONAL

De esta manera los trazos de SUBIR, REGRESAR, BAJAR, AVANZAR llevan implícitos como primer significado funcional: SUBIR = ABSORCIÓN (ingestión, practicidad, sustancialidad, realismo, interés, comercialidad, ahorro, acumulación, prudencia); REGRESAR = SELECCIÓN (identificación, autoestima, amor propio, investigación, profundización, extraversión, sensibilidad); BAJAR = ORGANIZAR (orden, mando, control, dogmatismo, confianza, autosuficiencia, conservadorismo, obediencia, paternalismo, responsabilidad); AVANZAR = LIBERACIÓN (naturalidad, emotividad, espontaneidad, efusividad, expansión, independencia).

Ahora bien, como ya dijimos hay 12 trazos posibles ya que para cada uno de los 4 sentidos básicos tenemos 3 subsentidos. Los subsentidos son especificaciones o matices del sentido general de la función. Por razones de brevedad de este trabajo, nos limitamos a reproducir el 14 siguiente esquema de correspondencia entre cada uno de los trazos y las funciones correspondientes.

SUBE REGRESANDO = OBSERVACIÓN

SUBE CENTRADO = ABSORCIÓN

SUBE AVANZANDO = AUTOSUPERACIÓN

REGRESA BAJANDO = DELIBERACIÓN

REGRESA CENTRADO = SELECCIÓN

REGRESA SUBIENDO = TRANSFORMACIÓN

BAJA AVANZANDO = DISPONIBILIDAD

BAJA CENTRADO = ORGANIZACIÓN

BAJA REGRESANDO = DEFENSA

AVANZA BAJANDO = COMUNICACIÓN

AVANZA CENTRADO = LIBERACIÓN

AVANZA SUBIENDO = ADECUACIÓN

Resumiendo

Cuando realizamos un trazo en nuestro cerebro suceden las mismas reacciones de la función correspondiente a ese trazo.

EN SÍNTESIS

En la escritura se refleja el condicionamiento mutuo cuerpo – mente en el trazo, que es producto de un proceso mental, condicional (emocional, afectivo etc.) y orgánico reflejado en sus tres integrantes, la línea, la dirección y la presión, por lo que podemos decir que con el estudio de los doce únicos trazos posibles de los que se compone toda escritura, se consigue retratar perfectamente a la persona y, lo que es más importante, detectar y descubrir cualquier disfunción neurofisiológica.

Como ya lo dijimos, el principio de la grafoterapia es que, si ciertos rasgos de la escritura están revelando ciertas características intelectuales, emocionales y orgánicas, haciendo el camino contrario, 15 mediante entrenamiento retroalimentado (proceso consciente), variando ciertos rasgos gráficos se pueden modificar y mejorar ciertas características conductuales inconscientes de las personas.

Grafología

LA REEDUCACIÓN DE LA ESCRITURA

Que es la grafoterapia

La grafoterapia es una técnica terapéutica complementaria, natural e integral al servicio de la medicina y la psicología, que tiene por objeto la reeducación de la escritura a través del estudio y la corrección de los trazos de las letras con el objeto de desarrollar ciertas pautas de conducta o corregir trastornos de comportamiento tales como dislexia, hiperactividad, depresión, adiciones, fobias, entre otros

La escritura como herramienta terapéutica en el Parkinson

Como herramienta de acompañamiento y sostén para pacientes de parkinson, su finalidad es cooperar en el control de la motricidad fina, disminuir la rigidez muscular y facilitar el desplazamiento del sujeto en la vida cotidiana.

Grafoterapia y dislexia

Se llama dislexia un trastorno específico del aprendizaje de la lectura, no relacionado con déficit alguno intelectual o neurológico.

La dislexia se evidencia muchas veces en una lectura  lenta, vacilante, con una fragmentación silábica anárquica, con supresión de partes de palabras o palabras enteras. También se confunden algunas formas, por ejemplo b y d;.

La escritura como terapia para el control de la ansiedad

El término ansiedad proviene del latín “Anxietas” que significa angustia y refiere a la anticipación de un hecho o evento que se visualiza como perjudicial.

La ansiedad va acompañada generalmente con un síntoma somático de tensión, que produce ciertos niveles de estrés.

Grafología

CONOCIENDO LA GRAFOLOGÍA

Aquí podrás encontrar diversos artículos sobre grafología, nuevas propuestas, información complementaria, siempre útil para el grafólogo.

Me gusta pensar que escribo para el público en general, por lo que intento usar un lenguaje sencillo y comprensible, pero debo reconocer que muchos de estos artículos son especializados y requieren cierto conocimiento en la materia o conocimientos en psicología para su comprensión cabal.

Grafología

Psicopatologías manifestadas en la escritura

Una nueva visión grafológica desde la perspectiva de la teoría cognitiva de Piaget.

La salud mental es el estado de equilibrio que el individuo experimenta respecto a su entorno socio-cultural, lo que le permite participar de la vida social.Entendamos pues a la psicopatología como desadaptación corporal y psiquica del sujeto a su entorno.

Conocimientos previos – la teoría de Piaget

Según el psicólogo Jean Piaget, el niño en la formación del conocimiento ve “formas”, lo que llama “contenido”, pero sin “criterio”.Pensemos en algún mueble de nuestra casa, tenemos un ropero, un escritorio, etc. que podemos distinguir claramente, tal vez hasta le agregamos algún valor sentimental, pero que son para un perro? No hay diferencias, lo mismo corre para el niño pequeño, da igual un mueble que otro, no logra distinguir, no formó, en terminos de Piaget, un “criterio” de lo que las cosas son. Recien cuando ese niño logra intercambiar “contenido” y “criterio”, logra el “equilibrio”.
Pero que es el “equilibrio” según Piaget?Es lo que permite al organismo (al interior del sujeto), lograr la toma de conciencia pasiva de continuidad.Desde cierto “contenido” logramos conformar un “criterio” y viceversa, gracias al “equilibrio”. Así por ejemplo, cuando el niño pequeño tiene frente a él una taza, no ve aún una taza, sino una determinada forma a la que llamamos “contenido”, que varía según el ángulo de vision; pues no es lo mismo ver ese “contenido” desde arriba que desde abajo que desde un costado u el otro. Luego de haber incorporado todas las perspectivas que podia tener la taza, se formará el “criterio” de que se está frente a una taza independientemente del ángulo de vision.
En esto consiste el aprendizaje, en anticipaciones y reconstrucciones (aspectos manifestados y observables por el grafologo en la escritura).
Con el objeto de mantener los procesos que permiten una autorregulación continua, el organismo debe efectuar transacciones rítmicamente con el mundo a su alrededor, una homeostasis con el mundo circundante.
De esta forma, en la relación “contenido-criterio” que llamamos “equilibrio”, el organismo no sólo se afecta a sí mismo, sino también a su entorno. El organismo y su ambiente son interdependientes; la influencia de uno debe actuar sobre el otro, y de ese modo, a su debido tiempo, reaccionar sobre su propia fuente.
Piaget afirma que el “equilibrio” permite la estabilidad con el ambiente, y esto permite al sujeto estar “adaptado”
Pero, como ocurre este proceso de “adaptación”? A través de lo que el mismo Piaget llama “asimilación” y “acomodación”. Concretamente, la adaptación constituye un “equilibrio” entre “asimilación” y “acomodación”.
La “acomodación” se produce cuando el organismo modifica su respuesta para afrontar un cambio ambiental. 
La “asimilación” determina la forma en que se realizará la “acomodación”. 
En otras palabras, se asimila el ambiente y se actua en consecuencia (acomodación).

Las amenazas a la “adaptación”, y por lo tanto origen de las psicopatologías (“equilibrio” entre “asimilación” y “acomodación”) pueden provenir de dos fuentes: una externa, que hallamos en el ambiente, y otra interna, que hallamos en el propio organismo.

Aplicación de la psicología cognitiva a la escritura

Cuando escribimos, debemos “asimilar” el ambiente en el cual actuamos (es decir, debemos asimilar la hoja de papel, tamaño, grosor, testura, etc.) para “acomodar” nuestro organismo (y viceversa), “adaptando” la actividad escritural a la hoja y al útil (lapiz, lapicera, draipen, etc) a nuestras habilidades destrezas y situaciones ambientales (no es lo mismo escribir sentado que de pie o acostado).
En otras palabras, se realiza una toma de conciencia – INPUT – (a través del proceso de “equilibrio” entre”asimilación-acomodación” = “Adaptación”), liberando una actividad (la escritural) – OUTPUT – de lo que se desprende que:
El mal manejo del espacio gráfico en situación normal, es signo de desequilibrio patológico.
Si no se produce la “adaptación” al espacio gráfico, se debe a un “desequilibrio”

Como se estructura la escritura

La escritura se estructura a partir de 4 components elementales: Movimiento, Forma, Presión y Espacio.
Movimiento: Sin el movimiento de la mano, de los dedos, del brazo, no habría escritura, no habría actividad motriz.
Forma: Estos movimientos no son libres sino coordinados, formando letras, líneas, parrafos. Al movimiento le damos determinada forma.

En otras palabras, el movimiento debe ser controlado, coordinado, “adaptado”.El control es la manifestación del consciente, por lo que una escritura que cuida las “formas” de las letras, las líneas, los parrafos, etc, nos muestra una mayor presencia del consciente, de necesidad de control.

Cuando hay menor control, es decir, que la escritura evidencia un predominio del movimiento, hay una menor presencia del consciente, siendo el movimiento el reflejo del inconsciente. 

La lucha o armonía entre ambos, nos hablará del “equilibrio” o “desequilibrio”, de la existencia o no de una patología.

Pero la escritura no se conforma únicamente de “movimiento” y “forma”, sino que estas se manifiestan sobre un soporte, generalmente una hoja, por lo que necesita apoyar el útil sobre el soporte, causando una determinada “Presión” sobre un “Espacio”.

Presión: Es la huella física dejada sobre la superficie del soporte, revelando la energía psicofísica del escribiente, energía que imprime en el ambiente – hoja – intensidad con que se actúa, pasión con que se actúa, sensibilidad que se tiene en relación al ambiente.

Espacio: Es por su parte la huella del pensamiento, dónde generalmente hay un movimiento (desplazamiento de la mano) pero esta no se manifiesta en el ambiente, queda en el interior del individuo sin expresarse. Nos habla pues de la reflexión, la autocensura o interrupción de la acción en el individuo.

Los espacios dejados en blanco como manifestación del equilibrio psicológico.

Ahora bien, la principal manifestación del dominio del espacio gráfico, y por ende de la existencia de equilibrio o desequilibrio psicológico, está dada por los espacios dejados en blanco en la escritura. 
Los espacios en blanco son acción no plasmada en el soporte. Hay movimiento, que es el desplazamiento de la mano, pero no tenemos los elementos presión y forma.
Como en la escritura, el predominio del movimiento sobre la forma, se vincula a que la atención, en el desplazamiento horizontal no visible, se dirige al contenido más que al continente, se piensa en el contenido y no en el continente.

Esta acción refleja pues, acción psiquica, acción interior de pensar, de reflexión consciente para adecuar el acto y la comunicación (del movimiento visible – escritura) a las exigencies internas y externas, o bien a la autocensura impidiendo que ciertos impulsos escapen al control.

Durante el espacio en blanco el autor del escrito puede dejar libre la parte menos consciente, siendo más receptivo.  Ahora bien, no es lo mismo hablar del espacio entre letras que hablar del espacio entre palabras o del espacio entre líneas.

Por definición, la letra corresponde a un sonido articulado de una lengua.Dice el psicólogo Ricardo A. Fernandez, que la letra es la representación de espacio y tiempo que dedicamos al propio Yo y el espacio entre ellas es el lugar que el Yo deja para el otro.
También podemos considerarlo desde que si cada letra es una acción – que no incluye el acto en su totalidad – individualmente considerada: esos saltos, espacios dentro del acto complete, son espacios dónde se permite que el ambiente actúe, donde el suejto se hace perceptivo del ambiente y los requerimentos de este. Es decir, se comparte la actividad con el ambiente que le rodea.
 La palabra por su parte, es el conjunto de sonidos articulados que expresan una idea.

Siendo la palabra la representación de una idea, el espacio dejado entre ellas nos habla de la necesidad de preparación del acto. Es la relación entre el acto y la reflexión, entre la acción (palabra escrita) y la prevision (espacio).
Allende del Campo agrega que es la relación entre impulse (movimiento escritural) y freno (espacio).

En cuanto a la distancia entre renglones, el paso de una línea a otra, es más consciente que la del paso de una palabra a otra y mayor aún que la de una letra a otra, por lo tanto, el mayor o menor alejamiento, será tanto más querido por la persona. Corresponde así, como afirma Allende del Campo “a la voluntad organizadora del sujeto, a su voluntad hacia el mundo exterior”.Así pues, mientras la distancia entre palabras tiene que ver con las relaciones más intimas, con actos concretos (compuesta de diferentes acciones), el renglón refiere a la relación del individuo con la sociedad, con relaciones más lejanas, con el conjunto de actos para alcanzar objetivos.Cuando las líneas se estrechan, sin un debido espaciamiento, tornándose confusa, responde a que el sujeto está tan metido en el acto, que no consigue la perspectiva adecuada para estructurar de manera más clara sus relaciones con el mundo externo, lo que lo lleva a cierta confusion en la organización de sus planificaciones, y su relacionamiento con el entorno social.

Un mayor distanciamiento nos hablaría de una mayor necesidad de revisar lo actuado, de tomar la respectiva distancia para analizar sus actos con la consecuente inseguridad que ello implica. La energía se dispersa con un mal aprovechamiento del tiempo.

Así entendido los espaciamientos en la estructuración y equilibrio del espacio gráfico, debemos señalar, que ha mayor movimiento de la escritura es dable esperar un mayor distanciamiento entre palabras, puesto que la mayor presencia de actividad impulsiva, inconsciente, mayor reflexión y preparación de los actos para adaptarlos al ambiente es necesario. Cuanto mayor sea el predominio de la forma menos necesario se hace el espaciamiento, pues sus acciones (la acción escritural en este caso) son medidas, bien estructuradas y pensada.